RECUERDA de La Tartana Teatro

RECUERDA de La Tartana Teatro

Recuerdo a La Tartana desde los años 80, cuando estrenaron su primer espectáculo “Polichinela”.  Recuerdo su “Pasacalles 80”, su “Flauta mágica”, su inmenso “Frankestein”, sus “Historias de derribo”, sus “Monstruos en la maleta”, y tantos otros, espectáculos de marionetas que se iniciaron como referencia con Bread and Puppet Theatre y que tenían una actitud crítica y donde los muñecos cobraban alma, respiración, vida.

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Los papeles de Sísifo

Los papeles de Sísifo

Sísifo, fundador y rey de Corinto, pretende subir una piedra hasta lo más alto de la colina. Pero no es que no lo consiga, es que ese era su castigo. Y aún así no cejaba en su empeño. Como volvería a intentar volar con el sol justiciero Ícaro en sus alas de cera. Pero eso es mitología. 

No es mitología, ni leyenda, ni relato ficticio el hecho de que, aún en plena y supuesta democracia, se intentase atajar la libertad de expresión, el derecho a informar, por unas sospechas de colaboración con banda armada. Aún vestigios de un estado opresor. Vestigios o hechos fehacientes. 

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HEAVEN, cielo, heaven

HEAVEN, cielo, heaven

Santísima Trinidad que estás en el Heaven, perdón, en el cielo, llévame contigo a tu lugar. O déjame aquí que disfrute de mis amantes, de mi poliamor, de mi música que es un encuentro, no me dejes oír el susurro de tu voz, mientras ocultes los misterios, que para eso son misterios por otra parte, pero déjame disfrutar de la vida terrenal que la celestial es desconocida y puede darme miedo. Aunque en él ya estén Michael Jackson o Lola Flores, la faraona. 

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EL MENSAJE

EL MENSAJE

Anoche recibí un mensaje. Y se generó una tormenta. Pero las aguas volvieron a su cauce. O no. Cada uno y una, de repente, se da cuenta de que está viviendo su vida y las relaciones personales y familiares quedan mermadas en arras de nuestros propios intereses. No hay comunicación o está maquillada. Y si la hay, en estos tiempos actuales, se realiza a través de mensajes, de audios de voz, de vídeos, de señales que, si no son de humo, podrían parecérsele.

De repente, todo cambia. Y descubrimos, o nos descubren, cómo era la otra persona, nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros amantes, nuestros supuestos amigos, nuestros especímenes. Porque todos ocultan algo y todos queremos algo. Porque nadie es perfecto y se le acepta en función de nuestros quereres. Y vamos ocultando acciones y sentimientos, desordenando vidas pensando en nuestros propios intereses.

Anoche recibimos un mensaje. El de Ramón Paso en forma de comedia tormentosa de verano donde los personajes reciben un chaparrón de información que hay que saber gestionar para que todo se mantenga y no se derrumbe. Utiliza el humor, el chascarrillo, las situaciones un tanto forzadas, pero eficientes. De repente, descubren que no es lo que era y que era lo no fue nunca y se detiene la imagen, y se descontrola el asunto y es imprevisible como un chubasco de primavera.

Después llega la calma. El agua caída la absorbe la tierra. Los sentimientos florecen. Y Natalia Millán, en su personaje, recupera a sus hijas. Y las hijas, Inés Kerzán y Ángela Peirat esperan disfrutar de su madre y aceptar las cosas como vienen.  Y Ana Azorín es amante, inteligente, amiga, cauce que reconduce el desbordamiento emocional de tanta existencia individual y frustrada. Y Carlos Seguí, el que manda El mensaje, es el que sale escaldado, pero como esto es comedia en todas sus vertientes, no se arredra y se vence a sí mismo con expresividad latente.

Anoche recibimos un mensaje que no era por las redes. Era en directo, en el escenario, en un secreto a voces, en un tú a tú entre intérpretes y espectadores.

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