¿Cómo defenderse una persona, en este caso una mujer, cuando es ciega y resulta que han entrado en su casa a robar e incluso han cometido otros delitos más gravosos? En ese caso, esa mujer si se calla, será ciega y muda. Debe valerse de su labia, también de sus otros sentidos para intentar dominar la situación aunque parezca que se le va de las manos. Tendrá que abrir caminos, desestabilizar al enemigo, deslumbrarlos con su propia luz para estar en igualdad de condiciones.

Pero si esa mujer, aparentemente desvalida, cuenta también con otras armas, escondidas, previamente planificadas, sabremos que la venganza es un plato que debe servirse frío.

Ahí es donde entra el thriller minuciosamente preparado, el guion enrevesado que da una vuelta de tuerca a lo que está pasando, las referencias a “Sola en la oscuridad”, a Agatha Christie, a la novela policiaca pero, en este caso, teatral y sorpresivo.

El espectador va descubriendo lo que ocurre casi al mismo tiempo que los personajes. Intuimos, sospechamos, comprobamos la realidad en pequeñas dosis de un veneno de ambición, codicia y venganza, como hemos dicho antes.

¿Quién es el malo o la mala? ¿Quién es el cerebro de la operación? ¿Cómo se resolverá el conflicto? Me temo que tendrán que ir a comprobarlo por sus propios medios. No estoy dispuesto a hacer espóiler (¡qué poco me gusta esta palabra!). Prefiero decir: no estoy dispuesto a destripar lo que sucederá en escena. Y, teniendo en cuenta, que por medio hay asesinatos (¡uy, perdón!), estará más cerca el término castellano que el anglicismo.

Tirso Calero firma el texto y dirige la acción. Llamándose Tirso ya es un buen indicador. Interpretan Laia Alemany, a la que no le hace falta emular a Audrey  Hepburn, porque tiene solvencia e identidad propias. Diría le acompañan, Armando del Río y Álex Barahona, pero realmente, están en contra de ella, muy en sus papeles, cada uno, de duro no tan duro y de pobrecito dependiente de estupefacientes que se lo cree todo.

No es habitual encontrarse este tipo de montajes en la cartelera, por eso, bienvenida sea esta obra de suspense, que mantienen al espectador, nunca mejor dicho, a la expectativa y atentos al desarrollo de la acción.    

¡Ah!, el título Tarántula hace referencia tanto al terrario que la contiene en la obra, como tiene que ver con el efecto supuestamente mortal de su mordedura, que en realidad no es tan grave, pero sí. Lo que no acabo de entender es lo del mono que habla o grita solo en determinados momentos. Me imagino que también será un guiño del autor.

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