¡Mamma mía!, quizás el título de este concierto tributo al grupo sueco Abba no sea de lo más acertado: Euro Abba – Bailando con Abba. Porque estamos sentados y no se puede bailar. ¿Además, por qué Euro Abba, si son internacionalmente conocidos y no solo en Europa? Pero no nos importa el título. Nos importa el concierto en sí y la música y las canciones que tocan y el sonido de una época pop que creó melodías pegadizas, letras sencillas, sonido propio.

No hicieron la revolución. Interpretaron un sonido amable, voces femeninas, y la homogeneidad en instrumentos y voces a modo de orquesta, en este caso, para conseguir emocionar. No hacía falta ser estridente. Al contrario, sonaba agradable al oído y hasta a nuestras madres, acostumbradas a la copla y la zarzuela, se les hacía simpática la melodía.

Abba gana el Festival de la Canción de Eurovisión en 1974, y a pesar de lo casposo del evento, ganaron popularidad y aportaron calidad al mismo. Además, en aquella época predemocrática, aún imperaba como de buen gusto y tono que sus integrantes formaran pareja, se casaran formalmente y tuvieran también sus quehaceres domésticos. No eran bohemios crápulas del rock & roll, chutados y libertinos.

¡No hacían bulla, sino música! ¡Daban marcha y ganas de bailar con comedimiento! Y comienzan a sonar sus temas más conocidos: ‘Waterloo’, ‘Dancing Queen’, ‘Mamma Mia’, ‘Chiquitita’, ‘The winner takes it all’, ‘Fernando’…  Con sus trajes y vestidos blancos y rutilantes, y un sonido limpio, Raúl Gama, Beatriz Fernández, Lara Chaves, Pedro Palomar, Roberto Damicis y Fabbio Alonso emulan al mítico grupo con pasión y corazón, queriendo implicar a los espectadores entregados, porque la música de Abba siempre encandila.

El espectáculo pasa rápido. El espíritu memorístico de Anni-Frid, Björn , Benny y Agnetha, el acrónimo de Abba, nos trae la fiesta de rememorarlos, poniendo en duda si son los auténticos, olvidando que es un tributo muy bien trabajado.

“Suena la música como batir de alas”, que diría Johann W. Von Goethe, canciones y canciones que aplaudimos con denuedo, con la alegría de sus compases y la sonrisa detrás de las mascarillas, todavía.

Estribillos en boca de los asistentes, vivos y latentes, palpitando, participando, unión feliz entre intérpretes, banda rememorada y reencuentro de canciones que nos hacen más jóvenes.

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