Nada mejor que hacer que pasar una noche de verano, la del solsticio, la noche de san Juan, la más corta del año, al amparo de la luna llena, rodeado de vegetación y bajo techado de estrellas, con una buena consumición, un trato exquisito, buena compañía y amistad, y un concierto maravilloso por una de las grandes figuras de todos los tiempos de nuestro panorama musical: Víctor Manuel.

El cuerpo y el alma piden, de vez en cuando, esos placeres culturales, artísticos y emocionales. Al abrigo de una noche lo suficientemente cálida como para abrigarse precisamente un poco y sentir la naturaleza en plena ciudad cosmopolita.

Las Noches del Botánico, después de que el año pasado tuvieran que suspender sus conciertos, retoma, en su 5º aniversario el espacio, la calidad y la calidez, los sentidos que te hacen pasar una velada inolvidable.

Desde las siete de la tarde puedes ir a pasearte y tomar algo por sus jardines de variedades botánicas, árboles, plantas, riachuelos, tumbonas, confortables sillas, hasta que llegue la hora del primer concierto, el que nos abrirá boca con la estrella especial. En este caso un telonero asturiano de potencia, Nando Agüero nos deja un sabor dulce de ambiente inmejorable. Asturias ya está en Madrid a través de él. La sidriña, los valles y montañas, pero también los tangos, los valses, las coplas,… venidas por el aire desde cualquier punto del universo.

Casi inmediatamente después, el artista de gran tamaño, el cantautor de tantas canciones que tenemos en nuestro recuerdo y en nuestro corazón. Víctor Manuel y su Quiero abrazarte tanto, su Soy un Corazón tendido al sol, su Cuelebre, su Luna llena, su Asturias y sus pequeñas grandes canciones en las que pone todo su ímpetu, su energía, su ilusión, su voz, sus sentimientos, como ayer, como si no hubieran pasado los años, estando aquí con nosotros, trayéndonos la tierra que ama a la tierra que le acoge, subiendo al escenario de nuestros corazones.

No pasamos frío. No es de noche. No estamos solos. No nos importa que mañana haya que madrugar. El disfrute es ahora, en este momento, con sus canciones, con su voz, con su fuerza.

Y durante todo el verano habrá otros conciertos, otros monstruos de la música, otros deleites para solaz de nuestro reencuentro con el espectáculo en vivo y en directo. Que ya iba siendo hora.

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