La zarzuela está considerada como género musical escénico primigeniamente español, llamado así porque las primeras representaciones se hicieron en el palacio del mismo nombre, hoy, precisamente ocupado por un rey. Sin embargo, Lope de Vega y Calderón ya escribieron sendas comedias, habladas y cantadas, aunque no es hasta el siglo XIX cuando el género adquiere apogeo y fama por el éxito de algunas de las canciones que el público se aprendía de memoria y canturreaba en cualquier momento y lugar.

Los temas que tratan son costumbristas, populares, cómicos, cercanos a la sociedad que buscaba una evasión en su cotidiano devenir diario.

Hay en los textos picardía, inocencia, doble intención, no exenta de cierta crítica o, más bien, ironía y sarcasmo. Tuvo su declive a partir de la guerra civil y la posguerra, pues no se renuevan las obras, los costos eran muy altos por exigir elencos muy numerosos, orquesta y vestuario y decorados cambiantes y ampulosos.

Aun así, no ha dejado de ser un espectáculo altamente aplaudido, arraigado en lo popular que renace constantemente y que, poco a poco, va llegando a los espectadores más jóvenes.

El rey que rabió, con letras y textos de Miguel Ramos Carrión y Vital Aza, música de Ruperto Chapí, se estrenó por primera vez el 20 de abril de 1891. Hoy podemos degustarla de nuevo en el Teatro de la Zarzuela, como no podía ser de otra forma.

Explícitamente no hay nombres ni época ni estado determinados, con lo cual, el texto adquiere siempre actualidad, pues mantenemos monarquía, pueblo necesitado, gobernadores aferrados al cargo y una historia de amor.

La música de Chapí contribuye, con elementos de gran lirismo y otros de ritmo pegadizo a que el espectáculo se vea de forma agradable, viva y entretenida. En el libreto hay recursos chistosos, reflejo de costumbres, situaciones cómicas dadas por la confusión de los personajes, además de la figura del gracioso y la exageración de los representantes políticos que circundan al rey para darle la necesaria pincelada esperpéntica, que también se refleja en pelucas y vestuario de Clara Peluffo Valentini.

La dirección musical corre a cargo de Iván López Reynoso y la escénica de Bárbara Lluch. La escenografía de Juan Guillermo Nova también busca la ampulosidad pictórica y arquitectónica haciendo, en algún momento, que el rey y los personajes se vean minimizados y como metidos en un marco de pintura grandiosa.

Dos horas y cuarto, donde, el día que yo asistí, interpretaron al rey, Jorge Rodríguez-Norton y a Rosa, la campesina de la que se enamora el rey, Sofía Esparza, altamente aplaudidos en sus intervenciones. También destacar a Rubén Amoretti, Carlos Cosías o José Julio Frontal, hasta llegar a casi la veintena de intérpretes.

El rey que rabió, aunque quien rabia, realmente, son los raposos que le rodean. ¡Rediós!

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