Cuando todo empieza a revertir en contra de uno y se piensa que la suerte se ha puesto en nuestra contra, que otros empiezan a ocupar nuestros puestos, que alguien saldrá beneficiado de una situación, pero perjudicándonos a nosotros, pueden ocurrir varias cosas: que nos lamentemos preguntándonos por nuestro declive y la torcedura de los designios, que lo tomemos fríamente asumiéndolo, que nos demos de cabezazos contra las paredes buscando soluciones ajenas, que escondamos la cabeza como avestruces o que busquemos una venganza servida en plato frío y detalladamente planeada.

Sin embargo, esto último puede que se nos quede solo en el pensamiento y en el deseo. Que no nos atrevamos a ejecutarla como es debido. O sí, y entonces, despertemos a la bestia que llevamos dentro.

Todos podemos ser buenos. Todos podemos hacer la vista gorda. Todos podemos permanecer en silencio. Todos podemos perdernos en la calle de la amargura y el conformismo. Pero, también podemos convertirnos en potenciales asesinos oscuros de mirada aviesa y tormentosos deseos. Asesinos todos. Aunque nos tiemblen las piernas. Aunque dudemos. Aunque creamos que no somos capaces. Aunque nos quedemos en ese silencio planificando el delito que nos devolverá el éxito.

Comedia de Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez, Asesinos todos, con su trascendental justificación en el caso de que seamos descubiertos. Pep Anton también la dirige, con lo cual sabe lo que está haciendo. O no. Es decir, se pone en la piel de sus personajes e intenta comprenderlos. Todos tienen sus razones para hacer lo que hacen y si no lo hacen, es por miedo.

Con ritmo adecuado y, a veces, frenético, y sin necesidad de elementos superfluos, los intérpretes asumen con total entrega sus personajes. Carlos Sobera, que no dudará en poner en entredicho las acciones de sus compañeros. Por un lado se escandaliza y, por otro, lo está alentando con actitud falsa de “¡si no hay más remedio!”. Ángel Pardo, el más débil, pero el más íntegro, el que más sufre, el que más llora, el que más consuelo necesita, por el que se origina todo esto. Neus Asensi, las mata callando. Ella observa, asume, y toma decisiones sin contar con nadie. Inocente, aunque sea culpable. Y Elisa Matilla, la instigadora de abrir la caja de los truenos. Pero se le va la fuerza por la boca, aunque consigue meter el gusanillo de la venganza en el cuerpo de los demás, y de ahí viene todo esto.

Asesinos Todos

Comedia de risa a medio camino con el grito desesperado, comedia para derramar pensamientos sobre qué haríamos nosotros, cuál sería nuestro planteamiento. Comedia de parejas rutinarias que consiguen hacernos salir del tedio.

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