En una biblioteca siempre es de noche. Y se hace de día cuando abrimos un libro. Cuando nos encontramos con autores y personajes dispuestos a contarnos de primera mano su historia. Sus aconteceres, sus intrigas, sus acciones, sus sentires, sus palabras y sus silencios. Surgen entonces entre el ayer y el hoy con sus ideas y emociones rotas.

Un sinfín de hojas secas donde se habla del destino, de ideas, de lo que sucedió, y se mezcla con lo real y lo ficticio. Con lo atemporal y lo actual, con el lector y el personaje.

Marco Tulio Cicerón aparece, y no de repente, en esa biblioteca. Dispuesto a dejar de ser un maldito. A dejar de ser un proscrito, para convertirse en un sueño. En un profesor, en un investigador, en un imposible posible. Viejo amigo Cicerón, retórico y político, filósofo y orador, abogado y padre, sueño y realidad.

Ernesto Caballero nos trae un texto de texto, de palabras e ideas, pero también de emoción y tortura, de inseguridad y humanístico. Caballero del antiguo senado, Caballero de la academia de Atenas, Caballero del eclecticismo, Caballero defensor de la determinación de lo verdadero y rechazo del fatalismo.

José María Pou abraza al personaje haciéndolo suyo. Y lo acaricia y lo vapulea. Lo somatiza. Lo hace verdadero, sin falsas ceremonias, lo humaniza trayéndolo a nuestros días. Ojalá nuestros políticos tuvieran su templanza, su carácter contenido, su autoridad sin alardes ni imposiciones, sus dudas, su paciencia, su don de la palabra, aunque estén equivocados.

Mario Gas abre la sala de la biblioteca donde laten fuertemente los corazones y en sus libros se verán reflejados Julio César, Bruto, Marco Antonio, Pompeyo, palabras que no serán humo, conciencia del recuerdo, testimonios instigadores, pintorescas relaciones.

En una biblioteca la luna no entra, porque hay muchas estrellas dentro. Las de los libros, las de los conceptos, las de las palabras conviviendo con el silencio. Cargado de axiomas, de citas, la obra es un diálogo sobre la vejez, sobre la política, sobre la familia, sobre la amistad, sobre las obligaciones, sobre el poder, sobre la especulación, sobre las leyes, sobre el destino, “porque no podemos cambiar el pasado, pero debemos prever el futuro”. Y nos gusta escuchar a este gran personaje en este gran hombre.

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