De las entrañas de una mujer cualquiera puede nacer una mujer con poderes. Esos poderes no tienen por qué ser mágicos ni todopoderosos, o sí. Si además nace en un barrio periférico, pero que mantiene su prestancia de solera y arraigo, donde para subsistir hay casi que hacer malabares, entonces es normal que surja una súper woman, que la eternidad sea un momento y que se mastique el polvo y el agua como alimento.

Del ingenio de Ozkar Galán sale este texto plagado de alusiones al pasado, con humor y sardónica crítica, con melancolía agazapada en positivismo y desenfreno.

Uno se aferra al existir cuando vienen mal dadas. Entonces es cuando aparece esa figura de ficción que es una mujer, una madre, una abuela, luchando por los suyos, con la fuerza del cariño, sobre todo. Cuando los instantes vacíos de recuerdos se llenan de nuevas experiencias y, entre faena y faena, se enfrentan a la vida, a las penurias, al trabajo diario, para darle sentido a una vida demasiado farragosa.

La palabra. ¿Quién mejor que los niños para definir una palabra y darle todo el sentido inmaterial de su significado? Ya sea la palabra súper, heroína, establishment, memoria, recuerdos, alzheimer. Y ese locutor/locutora de inmensidad etérea que saluda con la misma intensidad de cada amanecer luminoso.

Con el músculo del corazón dirige esta singular pieza teatral Ricardo Cristóbal y no pincha en hueso, sino en sonrisas, en ritmo, en vísceras de cordón umbilical y ternura certera y emocional.

Las tres actrices llegan y se quedan en nosotros. Eva Bedmar Chispis Woman, Laura García-MarínStar Girl y Marina Muñoz – Stablishment, nacen, pelean, consiguen, reviven, resisten, en un barrio obrero con la perspectiva triunfal de quien se ofrece por entero, y vuelan sobre el escenario y respiran al unísono con la pureza de tres generaciones que se enfrentan día a día a la cotidianidad más exacerbada, la de los recuerdos de la abuela que se van perdiendo, la del trajín de la esencia de vivir a trompicones sin bajar la guardia, la del llanto sordo que se cambia por unas risas sonoras para ahuyentar a los malos sentimientos.

Chispis Woman es la propuesta inverosímil y limpia de afanarse por tener una existencia de difícil consuelo, pero con los “súper poderes” de encender la chispa, la luz de quien fue rayo de tormenta en su momento.

En la sala Tarambana, todo el mes de febrero.

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