Me sumerjo en un baño de sangre. Rey de Escocia, que ciegas la luz del día, que la ambición te hace asesinar y sientes temores. Corazón de pedernal que has ido cayendo cada vez más en la profundidad de tus temores, tus envidias, el reproche de tus súbditos y el miedo que te tienen.

Traición y culpa. Remordimientos y visiones. Rey de Escocia que llegaste por intrigas palaciegas, por desmanes y homicidios, por ansias de poder y soberbia.

Una palabra tuya bastará para matarme, enciendes la pesadilla de la sangre. Produces dolor entre tu gente, y tú sufres también, porque no puedes escapar a la mente, al destino negro que tú mismo te has provocado.

Macbeth, de Shakespeare, el menos inglés de los poetas de Inglaterra, según Borges, porque ya pertenece a la eternidad, Ben Jonson dixit. Pero también de Gerardo Vera, y cuyo montaje diseñó y pergeñó él, y que se ofrece como homenaje a este gran hombre de teatro, que participó de todos los oficios de la escena y que se llevó la pandemia. Y de Alfredo Sanzol, autor y el director de esta puesta en escena, director del Centro Dramático Nacional. Tres patas de un banco que no se sostendría sin el elenco encabezado por Carlos Hipólito. Que a su vez se sostiene de sus compañeros de trabajo, Marta Poveda, Jorge Kent, Álvaro Quintana, Mapi Sagaseta, Borja Luna,…

Macbeth

Rey de Escocia, Macbeth, que nos cuenta con la sobriedad de una excelente representación la muerte y la derrota, la venganza, la no escapatoria, Macbeth de sangre y sombras. Te quedas solo en el vacío. Ya nadie te escucha, por más que apeles a esas sombras. Oscuridad y vértigo en una enorme función donde no se escucha el vuelo de una mosca, porque estamos pendientes hasta de la última palabra de los personajes, del dramaturgo que nos cuenta esta historia, del espíritu de Gerardo que nos ve desde la tramoya, del sentido teatral del director que nos proporciona el placer del teatro en estado puro, de los actores que nos emocionan, nos impresionan, para que no estemos solos y descubrir que el teatro es, en sí mismo, una razón para creer que las tragedias son mejores vivirlas de modo ficticio en un escenario y celebrar la cultura que no nos sobra.

También puede interesarte

Bitnami