Resistiré, cuando pierda todas las partidas, cuando la enfermedad me cercene y me deje para el arrastre, no perderé a mis amigos, no perderé la ilusión de saber que me has querido y que quiero con toda la intensidad de las estrellas en la noche.

Resistiré, cuando duerma con la soledad, porque las lágrimas me acompañan como agua y las canciones de mi vida son parte de mi historia, canciones de los 90, canciones que me tocan el corazón.

Resistiré, cuando se me cierren las salidas. Porque abriré ventanas, iré al teatro y podré disfrutar de este emotivo musical.

Resistiré, cuando sienta miedo del silencio, porque seguiré cantando esas canciones, bailando, sabiendo que tú estás ahí, cerca, y aunque no me hables, te escucharé.

Resistiré, cuando cueste mantenerse en pie, porque habrá alguien que me sujete, un árbol testigo de nuestros encuentros, un banco para esperarte.

Resistiré, cuando se rebelen los recuerdos y me pongan contra la pared, y por eso cantaré todas esas canciones de los recuerdos, las de mis estrellas favoritas, las que nos acompañan todavía a pesar de los años.

Resistiré, erguido frente a todo, con mascarilla, sin cola de contacto, con orden en las entradas y salidas, disfrutando de la luz, de la música en directo, de las buenas voces de Guillermo Estad, Keisy Lee, Fernando Martínez, María Córdoba, Ian Paris, Albert Suárez. Erguido en la butaca de Espacio 33, aunque el Espacio sea Raro, pero el ambiente es sensacional.

Resistiré, me volveré de hierro para endurecer la piel. Y, aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie, para aplaudir este musical que toca la fibra de la nostalgia, de la emoción, de la alegría, del sentimiento por la buena amistad.

Resistiré, aunque los sueños se rompan en pedazos porque alguien, al final, no está a nuestro lado. Resistiré si alguna vez me faltas tú.

Resistiré, cuando no reconozca ni mi voz. Para eso cantaré con estos intérpretes de gran calado, sin perder la esperanza, resistiré, en el libreto de Sara Abilleira y en la frescura y ritmo de este montaje que nos trae aromas de nostalgia, pero también de ganas de vivir, de cantar, de pasar un rato sin interrogantes.

Resistiré, aunque los vientos de la vida soplen fuerte, porque debemos ser como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie. Y cantaremos, y que la juventud no se marchite, y que el amor no se equivoque, y que la diversión se mantenga, y que la pasión crezca y el sexo no sea pecado ni tabú.

Resistiré, el musical que calma la sed, que hace que cantemos con ellos, que habla cantando de amistad, de tiempos difíciles, del paso del tiempo, de recuerdos que perduran y de que el mundo y el teatro no pierdan la magia.

Resistiré.

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