Con los ojos cerrados diríamos que nos encontramos en un espectáculo en directo del mismísimo Michael Jackson. Con los ojos abiertos, y todos los sentidos pendientes hasta del más mínimo detalle, también decimos que estamos viendo, escuchando, saboreando, paladeando al mismísimo “rey del pop”.

Ahora que algún rey se aleja, este otro vuelve, I want u back, “Queremos que vuelvas”, y nos deleita y nos transporta a una música, unas canciones y unas coreografías irrepetibles. Hay magia en el escenario, aunque sean dos los Michael Jackson que le dan vida. Uno pone la voz, el otro su peculiar estilo de movimiento, baile, sincronización, arte. Dos o más, porque los coros también forman parte de este tributo, de este homenaje espectacular, de este recuerdo sin nostalgia, porque se rescatan sus mejores piezas, sus mejores composiciones, sus mejores movimientos, su mejor música, su espíritu tangible.

En I want u back, podemos apreciar en primer término, la grandeza de este intérprete sin parangón. Introducido en la emoción del espectáculo, y siendo yo un neófito de su carrera musical y artística, me retrotrae a la esencia de otros grandes y de otros espectáculos. A Elvis Presley, otro rey, otro innovador en música y coreografías, a los enfrentamientos en West side story, a los bailes de Grease o Fiebre del sábado noche, a Fred Astaire, al dance, a los rígidos movimientos militares, a las secuencias de actores del cine mudo, a una vuelta de tuerca en las ejecuciones de ballet clásico e, incluso, a cierta forma de zapateado flamenco y andares de torero o cuando inclina el cuerpo en línea recta hacia adelante, como lo hacía Locomotoro. No desvarío. Michael Jackson consiguió con sus pasos lunares, su paso anti gravedad, sus chaquetas con corchetes, sus calcetines blancos bajo zapato negro, su sombrero de ala ancha, su mascarilla ahora de uso obligatorio, su guante con lentejuelas brillantes, su color oscuro de piel a cetrino y blanco,… que nos olvidáramos de todo eso y atendiéramos a su música, a sus magistrales canciones y coreografías.

Y en el espectáculo la voz la reproduce magníficamente Dabeat (David Ortighosa), los bailes y la estética, SacMjj (Adrián Álvarez), acompañados por unos estupendos coros de Yasmina Azlor y Alex Dee. La banda es excelente, bajo la dirección de Dani HDZ.

Un auténtico placer para los sentidos, para la recuperación de esta vuelta al mundo del musical y del teatro en general, para la vuelta de este grande que nunca se nos ha ido, porque se encargan unos magníficos profesionales de mantenerlo vivo.

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