La amistad puede perdurar en el tiempo, o puede echarse a perder por un malentendido. Se mantiene si somos capaces de aceptar al amigo o amiga con toda su carga de virtudes y defectos, con comprensión y cediendo. Se va al traste si solo nos fijamos en nuestro ombligo y nos convertimos en el centro del universo.

En Chicas de juernes, de la compañía BabyLon Teatro, Hernán Brave, junta a tres amigas, ya no tan jóvenes, una vez al año, un jueves que para ellas será como un viernes, (aunque para mí los viernes estén sobrevalorados), donde poder contarse sus alegrías, batallas diarias, penurias, conquistas, fracasos, miedos, esperanzas, anhelos, anécdotas, soledades.

Ya desde el principio comienzan con un fuerte enfrentamiento. Pero demostrarán que la amistad está por encima de todo, que realmente quieren ayudarse y se quieren y lo acabarán consiguiendo. Al menos, de momento.

Cecilia Cobos, Mercedes Ruiz y Virginia Torrejón interpretan con gran soltura y acierto a esas tres amigas tan dispares como parecidas, tan disparatadas como comedidas. Ahí es donde vemos la importancia de las relaciones personales. Da igual qué es o a qué se dedica cada una. Las tres tienen su calvario a cuestas y sus ganas de vivir sin cortapisas.

La pintora, en crisis creativa y en rutinaria relación con su pareja. La pija y comedida ama de casa que deja que su marido maneje sutilmente su vida. La mujer hecha a sí misma que ha tenido que sacar adelante a unos hijos desde demasiado joven, y que ahora aprovecha su fingida libertad para hacer lo que cree que le viene bien sin importarle el qué dirán o lo socialmente correcto.

Chicas de juernes

En circunstancias normales, entre estos tres personajes, posiblemente saltaran chispas y no habría la confianza necesaria para saber qué necesita cada una. Sin embargo, hablamos de teatro, de unos diálogos chispeantes, ágiles, cargados de humor, exageraciones que provocan la risa, y con el buen hacer de las actrices, la trama se desarrolla con cercanía, de hecho parecemos invitados sin voz y sin voto a esa noche de chicas.

Cecilia Cobos muestra fuerza expresiva, naturalidad, y la angustia de quien busca y no encuentra. Mercedes Ruiz explosiona en el escenario desde el minuto uno. Llena todas las escenas y se hace querer sin medias tintas. Virginia Torrejón se muestra frágil, pero no tonta, perfecto reflejo de la insatisfacción y la costumbre, queriendo romper sus ataduras y mostrando su disconformidad asumida.

Comedia de hoy en día, muy nuestra, muy divertida, que no pase desapercibida.

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