El tedio y el aburrimiento, también la costumbre y la rutina, lo cotidiano, lo habitual, suele llevarnos a buscar recursos con los que salir de esa monotonía para hacer más atractiva la vida, las relaciones personales, la intensidad de las cosas que hacemos.

Para ello, nos inventamos juegos, rompimiento de horarios, actividades diversas, incluso búsqueda de personalidades distintas.

Queriendo renovar su comunicación gastada una pareja se enfrenta a una situación distinta, donde sus roles sean otros, incluso sus nombres, su pasado, y se sinceren descarnadamente para conocerse mejor o, quizás, para descubrirse de nuevo.

Pero, muchas veces, el juego resulta peligroso. Puede que no se esté preparado para oír ciertas cosas que no se quieren oír, que el juego mismo tenga reglas que se incumplen cuando no interesa, o que descubramos trampas que son más reales que la verdad desnuda.

En la sala Nueve Norte, Esteban Ciudad y Paula Guida encarnan a esa pareja de desconocidos que se conocen, pero no lo suficiente. Les hará falta una noche de pasión, Noche de juegos, noche de amor, noche de cine, noche de sueños, noche de sorpresas, noche de sexo, noche de acercamiento, pero también de distancia, noche de sensualidad y noche de fingimiento.

Javier Albalá dirige este texto de la misma Paula Guida y música de Esteban Ciudad. Le ponen esa pasión, esa frescura, esa credibilidad necesaria para hacérnoslo creer, diálogos reales, personajes cercanos, donde nada y todo es verdad y mentira. Donde cada frase parece de película, teatral y, sin embargo, todo es como la vida misma.

Noche de juegos

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