Versos, poemas, canciones, poesía, palabras y música en el aire de otoño.

El otoño ha comenzado con poesía en un escenario. Ha salido de los libros, se ha instalado en las voces de sus autores y ha llegado a los oídos de los espectadores.

En la Sala Tarambana se vivió el domingo 3 un momento de dos horas de versos y canciones. De silencio y matices con los poemas y los versos.

Seis poetas y poetisas, dos cantautores. Rompían la oscuridad con la luminosidad de sus composiciones. Eran príncipes de la palabra.

Sergio Torres desgranaba con las letras de sus canciones la brisa del silencio para decirnos que hay una naturaleza en nosotros, que inexorable pasa el tiempo en nosotros, que podemos volar con los sentimientos.

Macarena Alonso con su voz cadenciosa de miel e infinitos, nos alumbra el sabor cotidiano de nuestros desvelos.

Carlos Bueno-León, en la infinitud de sus recuerdos, nos lleva por ese realismo sucio que tanto le gusta y que hace arte recreándose con el viento.

Sandra Escudero, la fuerza del cariño, la memoria de la sensibilidad, una vuelta más a la emoción de sus versos.

Miguel Dantart, poeta en la ciudad de los poetas, juglar, trovador, observador de la sociedad, soñador que nos hace soñar, se hace nuestro.

Sylvie Riesco, maternal e infantil a un mismo y tiempo, besos al aire son sus versos, aún la estamos queriendo.

Gelu Vlasin, los poetas caminan por el mundo entero, y él es poeta desde la punta de los pies hasta su sombrero. Y nos da su mano y un mundo nuevo.

Y este poeta humilde que busca no quedarse solo, que siente la poesía en la necesidad de quien halla un tesoro, pero no para quedarse con él, sino para compartirlo, para que sea de todos.

Fueron dos horas de emoción y sentimiento. De luz no cegadora, sino de luz en los ojos, de aire nuevo, de golpes en el corazón, de sueños, de amor venidero, de hoy echándote de menos, de reflejo de lo que siente el cuerpo.

Si el tiempo que hemos de vivir no lo impide, repetiremos.

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