Pelucas, pelos, pelánganos, peluquín,… y debajo, la cabeza y a saber lo que haya debajo de esta. De momento, nada más principiar, tememos que se nos caiga el pelo por no leer bien la sinopsis de la obra y creer lo que no era. A partir de ahí, carcajadas lisonjeras.

Emma Basas y Judit Martín nos cantan y nos encantan. No tienen pelos en la lengua. Ocho rostros inefables, cuerpos siesos y estirados las acompañan y las observan. Cada uno de los maniquíes, aunque son iguales, son de distinta manera. No podía ser de otra manera (y repito “manera” porque “forma” no pega). En la historia de la humanidad y de las pelucas, todos somos distintos de los pies a la cabeza.

Por eso, Under The Pelucas, nos trae con humor inconexo, con gracia y sin desgracias, diferentes tipos de personajes e ideas. DeJabugo y pata negra. DeJabugo y peluca áurea y bella.

Lo mismo hay conflicto sobrehumano si una payasa no tiene peluca y nadie se la presta. Igual dos viejas cuentan chistes de mariquitas con el mismo final y nadie se lo espera. Otros personajes nos confiesan que andan buscando pareja. Dos moños muy moños andan a la gresca. Un cataclismo nuclear puede desencadenarse al abrir la puerta. Hay horror con las muñecas que nos cercan…

Cualquier cosa puede pasar con estas dos actrices gamberras, que se ponen el mundo por montera con una peluca en la mollera, que no tienen un pelo de tontas, que hablan y no se pelean, que pelillos a la mar, lo ponen todo de cabeza, que peligra nuestro hipo de reír sobremanera, que apelan al absurdo, pero estando bien cuerdas. Pasen y vean.

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