Friedrich Dürrenmatt es un autor suizo en lengua alemana que alcanzó sus más notables éxitos en la década de los 50/60. Especialmente a mí me llegó una pieza radiofónica, después reconvertida en teatro, Proceso por las sombra de un burro que, personalmente, me reportó grandes satisfacciones, precisamente con alumnos a los que dirigía yo sobre los años 80. Por eso me atraía ver esta puesta en escena de muestra de actores de escuela.

Pues bien, Antonio Domínguez, con su grupo teatral de interpretación monta un espectáculo con La visita de la vieja dama, con gran solvencia y capacidad artística. Hace una adaptación muy asequible y convierte algunas de las escenas en interesantes lecturas escénicas, como la de la búsqueda de la pantera negra, a oscuras y con linternas.

Como en todo grupo de actores principiantes los hay mejores y regulares. Pero tengo que destacar especialmente a Juan Pizarro que interpreta un sentido Alfred lleno de matices y seguridades, con el contraste de su personaje que es inseguro y se ve aturdido y acosado por el resto los personajes. Todo el resto del elenco, cumple bien su cometido, excelentemente dirigidos por su director y siguiendo las pautas de un arriesgado montaje tanto en su forma como en su planteamiento grupal de implicación.

Buenos hallazgos nos encontramos en este tipo de Muestras, donde se van forjando actores y actrices, directores que saben lo que hacen y lo que quieren, textos que en muchas ocasiones están olvidados, representaciones que demuestran que el teatro sigue bien vivo y que no se puede clasificar entre funciones de segunda o de primera, porque son todas la esencia del teatro que nos queda.

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