¡Qué lástima que no haya una formación de flamenco en las escuelas! ¡Qué lástima que no la haya de teatro y puesta en escena! ¡Qué lástima que la cultura en este país se valore tan poco!

Digo esto al hilo de la magnífica representación de España Baila Flamenco por el Ballet Flamenco de Madrid. Porque en Madrid también hay buen flamenco. Muy bueno. Este, por ejemplo, el que se representa en el Teatro Muñoz Seca. El tablao hecho escena.

En este espectáculo encontramos diálogo y emociones. Cultura popular y composiciones musicales de autores de alto nivel. Gerónimo Giménez (La boda de Luis Alonso), Sarasate, Albéniz, Boccherini, Caballero,… Córdoba, Asturias, Granada, Zaragoza,… nuestro folclore y nuestro pueblo. Un recorrido por España entera. Flamenco de Madrid, flamenco en las entrañas.

Ellos y ellas. Son las palabras en movimiento, en el aire, en el viento musical de la escena. Después imaginarios caballos, el trote suave de las castañuelas. Después la sombra, la tormenta y la espuma que se alza sobre el mar que no tenemos, nube blanca que nos recuerda su ausencia, la luna llena de color violeta.

Los músicos atrás, ocultos por una tela que no impide el sonido perfecto, la esencia primigenia del cante, de la flauta, del cajón acústico, de la guitarra, “corazón malherido por cinco espadas”.

Se suceden las coplas, las bulerías, las farrucas, las seguiriyas, las cañas, las alegrías y las penas, los tangos y la voz con su queja y su ay a las espaldas y las palmas y el ’zapateao’ y las faldas de volantes de lunares y la cara limpia y serena.

Coreografía de la roca y el fuego, mujeres y hombres, bailaores que van hacia la esperanza, buscando el agua, la tierra que es de todos, el latir de la naturaleza en brazos y pies, en el alma flamenca.

Flores en el pelo, zarcillos, tacones, las manos que hablan, los tacones que protestan, sonrisas y arte, que se debería aprender en la escuela.

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