Cantos de goliardo, poemas de amor, de erotismo, de sensualidad, de exultante composición musical, de grandiosa puesta en escena, de luces y sombras, de imágenes oníricas y simbolismo, de agua, infierno, aire, de ninfas, de prosaica naturaleza,…

Montaje desgarrado y poético, tremendo en sus voces y en su ejecución musical, amable y despótico, suavidad y violencia. Hay elegancia expresiva en todos los lenguajes utilizados. Mientras la ópera de Carl Orff se va haciendo viva, necesaria para los oídos, las escenas se suceden entre mito, edad media y actualidad en los iconos utilizados, y la voz del coro, de la soprano, del contratenor, de los barítonos, se nos cuelan en el corazón ante el asombro de tan admirable espectáculo de La Fura dels Baus, que no deja indiferente porque es una constante sorpresa.

Carmina Burana, los textos, presentan un variado abanico de temas y formas de composición. Hay poemas satíricos, amorosos, de taberna, mezclados con la llamada a la religión, citas bíblicas, e incitación a vivir al margen de reglas, libres y despreocupados, errantes y mendicantes de buen vino, sexo y monedas.

Carmina Burana de Carl Orff, es una cantata compuesta entre 1935 y 1936 en la que destacan la percusión y la repetición de melodías que para nada se hacen monótonas, al contrario, se nos hacen amoldables al oído y con el ritmo variado y las voces perfectamente coordinadas nos llegan al sentimiento interno a través de la venas.

Carmina Burana de La Fura dels Baus, es espectáculo en su totalidad. Orquesta en directo, espacio que también “invade” el patio de butacas, la luna sufriente, el cambio climático con el deshielo, cascadas de agua que refrescan a las ninfas, tabernas y asados humanos, el fuego del infierno y el agua roja de uva y sangre, corazones palpitantes, carmín para los labios, los fuegos artificiales y el carpe diem, vive el momento y disfruta de todos los sentidos.

Y eso es lo que hacemos, disfrutar con todos los sentidos de un montaje novedoso, deseando más, queriendo que empiece de nuevo para no perdernos detalles que en una sola visión nos pasan desapercibidos.  “Ven, ven, amigo mío, ardientemente te ansío; ardientemente te ansío, ven, ven, amigo mío”.

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