Hay amargura en este montaje. Hay derrota, pero no desilusión. El coronel sigue esperando el sueldo que ha solicitado, simplemente porque le corresponde. No quiere que le regalen nada. Solo pide justicia. Como tantos grandes personajes de la literatura y de la historia. Como don Quijote, como Antígona, como la Laurencia de Fuenteovejuna; y como en otra obra teatral, el coronel seguirá “esperando a Godot” en forma de reconocimiento económico.

Él no es un artista al que se le pueda considerar peligroso. Solamente cumplió con su deber y no se lo pagan. Los artistas trabajan con las emociones y el coronel y su esposa lo que tienen es hambre.

Sí trabajan con las emociones, Imanol Arias y Cristina de Inza que con la ternura de su desvalimiento, en su pequeño reducto rural, siguen esperando la confirmación a través de un correo que no llega.

Nos hacen respirar hondo, cosa que la esposa no puede hacer por su asma, y los silencios del coronel calan como frío en el cuerpo.

En este montaje versionado por Natalia Grueso sobre la gran pequeña novela de Gabriel García Márquez, está la literatura de Gabo. Está implícita la poesía, aunque no se vea. Está la ternura, está el cariño que se tienen entre ellos y el cariño que ha puesto Carlos Saura al dirigirlos, sabio en estas lides. Está la emoción de Cien años de soledad y el escarnio, está el destino que ha empezado a olvidarse de ellos, están los sueños, porque los sueños, de momento, siguen siendo gratis.

En El coronel no tiene quien le escriba hay miseria. La de los protagonistas y la de los personajes circundantes que saben de la precariedad de los primeros y casi quedan indiferentes hasta la desidia. El coronel y su esposa no pueden seguir el mismo ritmo que ellos. Están solos.

Pero Imanol y Cristina no. Nos ganan con el corazón, con la ingenuidad y con el desasosiego por el que están pasando. Y nos quedamos mudos ante las palabras finales, la palabra última que cierra este montaje. Y entonces, la recompensa que le llega al coronel es el aplauso grande, sincero, entrañable.

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