Muchas veces, de forma habitual, me he encontrado personas que han afirmado rotundamente que no les gustaba el cine español. No sé qué entenderán por cine español, pues la variedad es tan grande, la historia cinematográfica española tan extensa y los directores, intérpretes y productores españoles tan variada, que no sé exactamente a qué se refieren. Si a las temáticas, también amplias y diversas, a las historias, nuestras, cotidianas, reales pero también fantásticas, emocionales, aventureras,… en fin cualquier modalidad que pueda llevarse al cine.

En cuanto a las personalidades que conforman el espectro de nuestro cine, los hay consagrados, internacionales, intimistas, originales, poéticos, valientes, históricos, urbanos,… es decir, cine español de todas las formas y para todos los gustos. Entonces, ¿qué no les gusta del cine español?

Pero, bueno, después de esta introducción donde yo sí manifiesto que me gusta el cine español, paso a hablar de teatro. Concretamente de una versión de una película de los años 60, (películas tan denostadas, pero con algunas auténticas joyas), Atraco a las tres, con guion de Pedro Masó y Vicente Coello y dirección de José María Forqué, donde los empleados de una sucursal, hartos de ver cómo pasa el dinero por sus manos y ellos son explotados laboral y personalmente, deciden atracar su propia sucursal con la inocencia, el humor, la sencillez de gente que no tiene malas intenciones. 

El grupo Ensayos, que tiene su sede en la Sala Tarambana de Carabanchel, Madrid, ha hecho una versión libre de la misma, poniendo esa misma inocencia, voluntad, cariño y ganas que sus personajes. 

Como ocurre en muchos grupos de teatro no profesionales, hay más actrices que actores, y ellas representan personajes masculinos, dándole así, si cabe, mayor comicidad, atractivo y otros alicientes teatrales. Contando con ensayos solo un día en semana, con parte del elenco que a mitad de proceso de ensayo tienen que abandonar el grupo por cuestiones privadas y laborales, buscando entonces de urgencia amantes de la escena que no dudan en aprenderse el papel en pocos días y en dar todo lo que pueden de sí mismos, pero creando amistad, grupo, alegría, complicidad, entendimiento.

Y ponen en escena un texto de una hora y media, con entradas y salidas en movimiento constante, solventando los exteriores del cine, e incluso los objetos de la época, el vestuario, adaptando el personaje a su propia forma de interpretar, a su voz, a su cuerpo, a sus nervios, a la ilusión de hacer teatro para amigos y familiares. 

El estreno de Atraco a las tres fue el lunes 27 de mayo y ahora se disponen a representarla en todos aquellos espacios donde se la soliciten. 

Que no deje nunca de haber Compañías, Grupos, Asociaciones, Ñaques, Bojigangas, Farándulas,… que cada semana se reúnan para compartir unas horas de diversión, amistad, encuentro y, por qué no, cultura, conocimiento de historias de autores nuestros de teatro y cine español.

Bitnami