Todo puede interrumpirse y, sin embargo, todo puede continuar como antes. Todo puede seguir su curso y, de repente, que se interrumpa por unos instantes para volver al origen inicial y rutinario.

Todos formamos parte de ese algo y nos vemos influidos por nuestras decisiones, o las de los otros, por nuestras acciones, por nuestras interrelaciones.

Teatro En Vilo nos mantiene con la atención expectante. Un personaje central, circundado por otros personajes que forman parte de su existencia cotidiana y puede ocurrir que todo cambie.

En un trabajo dramatúrgico grupal nos llevan a plantearnos si realmente lo tenemos todo controlado o, por el contrario, nos aferraremos a lo insustancial que, al fin y al cabo, es lo que nos sostiene.

De pronto, todo puede desaparecer, o desaparecer nosotros, o creer que somos válidos, para darnos cuenta de que nadie es imprescindible.

El acierto de estas cuatro actrices, Ariana Cárdenas, Andrea Jiménez, Esther Ramos y Noemi Rodríguez, es que, conjuntamente, lo tienen todo tan coordinado que se nos escapan los pequeños detalles.

Desaparecen los objetos, o vuelan, y son hombres y son mujeres, y sin hablar dicen y hablando callan y pueden reflejar el pensamiento y, estereotipadamente, dan en la diana de una narración distinta y peculiar, de gestos y de dimes y diretes, de la comicidad inteligente y de la emoción silenciosa, de que con cuatro objetos cualquiera se puede hacer teatro, aunque hace falta la grandeza de cuatro actrices inmensas para dar solvencia a la historia que se cuenta y hacerlo con mérito y con creces.

Interrupted no solo indaga en la interpretación, sino que las actrices también forman parte de los elementos escenográficos, del sonido, del movimiento escénico, y que no solo en el texto está la virtud, también en presentarlo atrayente.

Ritmo imparable, juego de piezas que se mueven, si algo falla no se interrumpe, se mantiene, aunque la percepción cambie indefectiblemente.

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