En muchas ocasiones, nuestra vida se recuerda por canciones. Canciones que nos marcaron un tiempo determinado, una época de juventud y de gloria, unos hechos que recordamos mejor gracias a esas letras, a esos bailes y conciertos, a esos momentos de intimidad donde sonaba una balada, un rock, una melodía que nos llegaba al corazón.

Patricia Benedicto, la autora y directora de Tres canciones de amor, nos quiere traer algunas de esas canciones para que seamos conscientes, para que rememoremos, para que nos preguntemos ¿qué es el amor, realmente?

Pregunta que nadie sabría contestar, o que admite múltiples respuestas. La respuesta está en el viento. En el corazón, en la sangre que nos fluye por las venas cuando sentimos la atracción por otra persona, en la piel que se nos excita, en el deseo de sexo.

No son Tres canciones de amor, es una por cada uno de los protagonistas, es una por cada uno de los espectadores, es una multiplicada por cientos.

Comienza la representación con percusión (en sentido figurado). La percusión del concepto trasnochado de hombre, el hombre dominador, el hombre que ha imperado a sus anchas durante tanto tiempo. El hombre que no admite réplicas, que no asume que no es tan hombre, que es solamente un pendenciero y que resuelve todo a golpes, de los de verdad y de los de sexo. “Lo que me enseñó mi padre”, -afirma- y se queda tan contento. Se suavizan los ritmos luego. Aparece el homosexual y también el hombre prototipo, el que canta a la mujer, y regala flores, y el que sigue insistiendo en los roles estereotipados. Pero ella canta. Y dice “yo no soy esa” y, a pesar de todo, tiene que atravesar un bosque de hombres.

Pero las canciones se suceden, y el tiempo. Y sucede el amor, y sucede que dejan de ser actores míticos para ser actores nuestros. Y nos dicen y nos cuentan y nos cantan lo que quieren ser, cómo ven el amor, cómo se sienten, cómo nos sentimos.

¿Por qué esa atracción irremediable? Amar para siempre es mucho tiempo. Hasta que se llega a la última “e” del adverbio. “Un día me desperté y ya no te quería” y “adiós, te echaré de menos”, y surgen los “te prometo” y “te quiero”. Pero nadie merece las lágrimas de nadie y  aunque ya no puedo quererte, te escribo cartas de amor que no leerás nunca porque yo no quiero.

El elenco canta, y dice y expresa y nos hace reflexionar y sentir,… ¿el amor es esto?

Elena Corral, Laura Lorenzo, Lúa Testa, Eugenio Gómez, Sergio Torres, Carlos Jiménez-Alfaro, amando y queriendo que pasemos un rato de nuestro recuerdo con canciones de amor que nos cantamos por dentro. Y nosotros queriendo, identificándonos con ellos, participando de su encuentro con nuestra propia experiencia y nuestro propio criterio.

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