Como cronista de teatro llevo ya vistas cientos de obras, comedias, dramas, monólogos, musicales, infantiles, conciertos, magia, espectáculos de calle, circo, teatro negro, títeres, “impros”, cabaret, incluso cine y exposiciones. Pero, hasta ahora, no había asistido a un programa de radio. Bueno, asistir sí, no solo como oyente, sino como entrevistado e incluso llegué a participar como colaborador, hace la intemerata de años, en un programa que se llamaba Orejas de burro allá de cuando existía Radio Juventud en Diego de León. Pero como cronista de teatro (o espectáculos) no.

Y me he sentido como en casa en el patio de butacas. He reído, he participado con mis aplausos y mi estribillo, que no ha sido seleccionado, y también estando de acuerdo o en desacuerdo con lo que se decía, aprendiendo, disfrutando de la música en directo, en definitiva, integrado en un show (qué poco me gusta esta palabra), en una función, representación, programa, directo en Carne Cruda con picante y muchas especias, al modo del mejor steak tartar, degustando y saboreándolo.

El conductor presentador locutor del mismo, Javier Gallego “Crudo” comienza haciendo una introducción y reivindicando, rompiendo una lanza por el humor, por los humoristas, la risa, en alusión a Dani Mateo y la censura que aún sigue imperando en este imperio trasnochado de ‘pepes’ casados y ‘riveras’ sin río y algunos otros que alzan la ‘vox’ sin criterio.

Después una entrevista que no tiene desperdicio, en este caso a Paco León, con intrusión de otro Paco más Franco, y no porque el actor no lo sea, sino porque no hay quien pueda con el que lo dejó todo atado aunque estuviera mal atado. La música de Carolina Durante a la que yo esperaba ‘mediante’ fisonomía femenina y resulta que son cuatro chicos bien plantados cantando a Cayetano, porque todos sus amigos se llaman de esa manera, que ya es extraño.

Después Pepe Macías, en un ‘Debatuiter’ con Eva Soriano, Marta Flich y Virginia Riezu, en un ten con ten de ingenio opinan, recitan y hasta rapean en un momento dado.

Y, de repente, se han pasado casi noventa minutos de radio espectáculo, de teatro radiado, de plató escenario, de estudio radio Fígaro, aunque sea de El diario punto es.

Es puro entretenimiento sin descanso. Y después de verlo ya nos podemos poner los calcetines rosados.

 

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