Despliegue de medios, despliegue de recursos, despliegue de artistas, despliegue de luces, de energía, de vestuario, de pelucas, de zapatos, de bailes, de canciones,… Priscilla, Reina del desierto realiza todo un despliegue de equipo técnico, de decorados, de elenco, de musical.
priscilla-critica
Luces por doquier, vestuario fantástico, un autobús que es vehículo, casa, conciencia, corazón, tripas, esencia de este musical que canta y cuenta.

Cuenta las vicisitudes de dos homosexuales y un transexual que viven del espectáculo, que se quieren y se odian, que se necesitan y se apoyan mientras realizan un viaje imposible a través del desierto, a través de la incomprensión, a través de las difíciles relaciones personales.  Y aún tienen humor para cantar y disfrazarse, para enamorarse y conquistar, para perseguir un sueño tan especial como cotidiano. Triunfar y ser comprendido. Satisfacer su ego y su sexo. Establecer unas nuevas reglas de aceptación y convivencia y ser como todos.
Canta las canciones de Tina Turner y Madonna, de Gloria Gaynor y de Village People, de Alicia Bridges y de Elvis Presley,… Lo hacen con fuerza, con pasión, con unas voces extraordinarias de las divas o ángeles de la guardia que penden del aire y hacen que suenen majestuosas para envolvernos en la historia y en el ritmo.
El musical no da tregua. En escena se van sucediendo los diferentes ambientes, los cambios de vestuario vertiginosos de trajes casi imposibles, las diferentes canciones y coreografías, los colores rojos y ocres del desierto, los colores de la imaginación, pero también la cruda realidad de hombres curtidos y machistas frente a la sensibilidad de los personajes que no encuentran su sitio.
El público aplaude cada intervención musical, cada número bailado, está entregado, se han subido al autobús Priscilla para empujarlo en caso de que se estropee. Pero solo se detiene por exigencias del guion, porque, a pesar de ir cuesta arriba, resulta cada vez más alto y frenético, coge la velocidad adecuada para contemplar este paisaje de espectáculo redondo.
El público se pone en pie al final de la obra para premiar a todo el elenco, para dar las gracias por las canciones y el despliegue de medios y talento, pero sobre todo para agradecer a Christian Escudero, Jaime Zatarain y José Luis Mosquera, los actores principales, el esfuerzo hecho. Esfuerzo de más de dos horas y media que nos han servido como si fuera un caramelo.

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