Sueño de sueño

Alberto Morate

Cuando uno llega a viejo le ocurren muchas más cosas que solamente estar pensando en morirse. Si uno tiene la vitalidad suficiente y, más o menos, el intelecto en su sitio, no se conforma con que lo cuiden. Quiere soñar. Quiere vivir intensamente, como si no se hubieran cumplido años.

Andrés Lima nos pone en escena un mundo geriátrico, sí. Pero también un mundo de ensoñación y, al mismo tiempo, real, tangible, de vindicación de los sentidos.

Cuando don Quijote está en el lecho de muerte se vuelve cuerdo, y los que están cerca de él se preguntan si no hubiera sido mejor que mantuviera su locura. En Sueño, el padre, interpretado por un gran actor como es Chema Adeva, no es que se vuelva loco sino que revive sus emociones, su pasado “bailado”, su juego de dobles matices, relaciones, ensoñaciones, lo que, posiblemente, le hubiera gustado vivir hasta las últimas consecuencias. Y también tiene a su fiel escudero, en este caso La loca, a la que da vida una excelente Laura Galán.
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¡Viva Broadway!, antología de los musicales

Alberto Morate

Cada género o subgénero teatral tiene su hueco, tiene su sitio, tiene su público, tiene sus adeptos y sus detractores, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por eso no me acaba de gustar que el espectáculo Viva Broadway que se representa hasta el 29 de mayo en el Teatro Amaya comience con una burla o parodia sobre un texto de Shakespeare. El hecho no tendría mayor importancia, tomado así, como forma exageradamente interpretativa de una forma de hacer teatro, si no fuera porque después se incide en el hecho de que el autor británico es aburrido, se le sobrevalora y, por lo tanto, se le llega a  odiar, según el personaje de la función que estamos viendo, Thomas Baker, el primer precursor de musicales, que innovó una nueva forma de presentar los espectáculos, porque los musicales ya existían anteriormente.

Recordemos el teatro cortesano del siglo XVII, donde la fiesta barroca teatral no pudiera entenderse sin la música y la danza. Después vendrían las operetas, la zarzuela en España, las óperas cómicas, el vodevil, el cabaret o, incluso, las canciones de corro infantiles. El caso es que, partiendo de un recuerdo, que nos lleva a un retroceso de ciento cincuenta años, el compositor, rememora los principales números, temas y coreografías de algunos de los musicales más emblemáticos de Broadway.

Roberto Saiz es el encargado de conducirnos por el recorrido de estos musicales. Así veremos en escena, recuerdos del famosísimo Supercalifragilístico, de los cabarés Folies Bergère, de El Fantasma de la Ópera, de Cabaret, Chicago, Grease, Fama, Mamma Mia, Evita,… con un elenco, además del mencionado Roberto Saiz, formado por Idaira Fernández y José Miralles, principalmente, y un conjunto de bailarines y cantantes perfectamente coordinados, entregados, dando el cien por cien, a pesar de que, en la función que vi yo, hubo un montón de problemas técnicos. Algo debió pasar, que el sonido se les iba de los micrófonos, las imágenes que se proyectan detrás no aparecían, pero con gran profesionalidad, supieron salir de tal atolladero, cosa que el público agradeció con un fortísimo aplauso demostrando, de esta manera, la gran aceptación del género en nuestros días.

Esperemos que en el tiempo que les queda programado de representaciones solventen esos inconvenientes, y encuentren su hueco en la cartelera madrileña, sin denostar los otros tipos de teatro.

El mercader de Venecia

Alberto Morate

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Shakespeare es Shakespeare siempre Shakespeare. Aún hoy seguimos bebiendo de sus fuentes, de sus ideas, de su perfecta dramaturgia sincronizada de personajes, situaciones e ideas. El gran Shakespeare, como el gran Calderón, como el inmenso Lope. Nuestro bagaje teatral les debe todo. Como la novela se lo debe a Cervantes.

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Mucho ruido y pocas nueces, mucho enredo y un poco de Shakespeare

Alberto Morate

La grandeza de Shakespeare es que lo mismo te escribía un drama trágico aristotélico y terrible, que compone una comedia con un apreciable juego del lenguaje, una trama burlesca y un sinfín de enredos amorosos. Y encima perfilaba a la perfección sus personajes, urdía tramas enrevesadas, sin dejar de lado un inquietante matiz dramático.

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Otro Sueño de otro Noche de otro Verano

Alberto Morate

Hadas, magia, juego, sueños, imagen, hechizos, misterio, teatro, gatos…

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Desde que el espectador entra en la sala para ver Sueño de una noche de verano por la compañía Trece Gatos, le circundan las hadas. Hadas todavía dormidas, pero que ya nos introducen en un ambiente sórdido y en blanco y negro con algunos matices en rojo. Y lo siguiente es una imagen de cine donde Ricardo Darín afirma contundente que las hadas están por todos lados. Y así es en esta puesta en escena. Las hadas son el eje vertebrador del montaje. Las hadas ingenuas, prácticamente humanas, cercanas, omnipresentes. Si las hadas no existieran no habría sentimientos, ni emociones, ni esperanzas. ver más

El Sueño de una Noche de Verano, espíritu de teatro

Alberto Morate

Nada más placentero que dormir y soñar recordando los sueños si son gratos. Nada más gratificante que soñar despierto y que los deseos se hagan realidad. Nada más real que un sueño imposible después de constatar una cruel evidencia. Y así podríamos ir desgranando y jugando con las palabras y los sueños, con las situaciones y los deseos, con personajes fantásticos y con seres humanos de toda condición social.

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Como Gustéis (o no)

Alberto Morate

Cuando uno va al teatro, aunque conozca la obra que va a presenciar, siempre espera que el montaje le sorprenda, le agrade, le guste. Cuando uno va al teatro sabe que va a que le engañen, a que le cuenten una historia de mentira con visos de verdad. Cuando uno va al teatro quiere sentir emociones, disfrutar, sufrir si es preciso e, incluso, plantearse ciertas cuestiones sociales, filosóficas, políticas, personales. Cuando uno va al teatro debe apreciar en su justa medida el esfuerzo de actores, directores, autores, tramoyistas, músicos,…ir al teatro debería convertirse en un acto lúdico, de festejo, irrepetible, se asista innumerables veces.

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