¡ARREA!, el musical punk-rock de Mamá Ladilla

Alberto Morate

Asistimos a un espectáculo completo. Por un lado, un concierto del grupo punk-rock “Mamá Ladilla”, que nos deleita, nos pone en órbita, nos encandila. Por otro (lado), una historia, una comedia, una sátira, una crítica, la actualidad actual, (redundancia porque me da la gana), mucho humor, los políticos corruptos al paredón, las noticias absurdas no tan alocadas, televisión, teatro, música, interpretación, enredo, disparate, el dedo en la llaga, la risa floja y la risa sarcástica, reminiscencias del pasado que aún impera a sus anchas, riesgo de subir por lo alto como Carrero aunque este baje, la mecha encendida, la batería atronando, los gestos de Abel del Fresno y sus baquetas irrefrenables, el bajo gigante y grande de Sergio González, la guitarra eléctrica y nada ecléctica de Juan Abarca y las letras y los estribillos, (lástima que no se entendieran del todo), pero lo que sí se entendía era la trama, cazar elefantes y delfines blancos, los alemanes que nos gobiernan, las tarjetas descoloridas pero negras, las becarias que sueñan, el secretario explotado, el preboste excedido, el pasado que no se marcha; todo ello en el cuerpo y voz de Lourdes Martínez, qué guapa, qué sensible, qué manera de explotarla, y de Erik Gatby que no para, puro nervio, servilismo, venganza no preparada, y Diego Pizarro, apoltronado en su gobierno sin ser político, no le hace falta, la sociedad de nuestra España, nuestra querida España, dada la vuelta, despellejada, pero divertida, así somos, así nos lo presentan la compañía Teatraco a las doce, con un ritmo que no ceja ni un instante, Nacho Bonacho y Juan Expósito dirigiendo tan alocado musical, tan extraño concierto, tan hilarante comedia, tan completo espectáculo como ya hemos dicho antes, que empieza como acaba, y acaba como se espera y el público enganchado a canciones y personajes, a carcajadas y disparos, a suplantaciones y desmanes.
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