BILLY ELLIOT, el musical, no la película

Alberto Morate

La clave está en la pregunta que le hacen a Billy Elliot después de pasar la prueba de la Royal Ballet School. “¿Qué sientes cuando bailas?” Y Billy responde tímido, pero convencido, con todo el sentimiento, “no sé, es… como si volara”.

Y vuela. Vuela sobre el escenario del Nuevo Teatro Alcalá, y nos hace levitar a todos. Musical, le llaman. Pero yo veo teatro, teatro en estado puro. Teatro de sentimientos y de corazón. Teatro de emocionarse y de contar una historia muy bien contada. Y cantada. Y bailada.

No busquen similitudes con la película. Las encontrarán, por supuesto. Muchas. Pero deben abstraerse de la misma y disfrutar de este espectáculo en su totalidad. Desde su excelente libreto, la historia es la misma, sí, pero hay que saber representarla. Y en eso no hay pega ninguna. En realidad, en nada. Desde la partitura musical del grande Elton John y las letras de Lee Hall. Desde la dirección de David Serrano siguiendo las pautas de Stephen Daldry, pero acomodándolas a nuestra idiosincrasia. Desde el magnífico elenco. Sorprendentes todos. Haciendo de Billy Elliot yo vi a Pau Gimeno, pero pienso que todos estarán a la misma altura. Como todos los demás, Carlos Hipólito, aunque cuando lo haga Juan Carlos Martín no desmerecerá, estoy seguro. Natalia Millán, Adrián Lastra, Mamen García,… imposible nombrar a cada uno. Desde las canciones estupendamente interpretadas, las coreografías, la orquesta en directo, la escenografía que recrea cada ambiente, el vestuario, la iluminación, la situación laboral y política, y el conflicto humano. Todo está en su sitio, perfectamente encajado, con la particularidad de hacerlo tremendamente emotivo, bello, estética y visualmente impresionante, cercano y sentido.

No falta nada. No es la película, es el musical, con grandes palabras. La escena donde Billy baila con su futuro yo es tan deliciosa, que la contemplaría mil veces. Es la esencia del espectáculo. Pero también vemos la represión del momento, las penurias económicas, los miedos, las esperanzas. Y un final como debe ser, cuando Billy Elliot se marcha, el único que puede salir de un infierno abocado al fracaso. Magnífica forma de acabarlo. Aunque después le pongan el broche de oro con una despedida alegre y que la gente espera entusiasmada.

Una historia de sueños, de lucha, de amistad, de solidaridad, de protesta, de ambición, de superación. Reconozco que no soy muy de musicales de gran producción, pero este, no solo se salva, sino que engrandece el género ofreciendo una calidad que vuela por encima de nuestras ilusiones y hace que también queramos bailar cuando hay desgracias.

CARTAS DE AMOR, con firma

Alberto Morate

La luminosidad de las estrellas se refleja en el oscuro cielo de una vida entera. Andy y Melissa viven una pasión encendida como esas estrellas que se irán apagando a medida que transcurran los años. Pero no mermarán los sentimientos. Tendrán altibajos, crisis, desencuentros, deseos, necesidad, dependencia, en definitiva, amor. Amor en muchas palabras. En un sinfín de cartas que serán como caricias unas veces, y otras como puñaladas en forma de silencio o cortesía impuesta.

Cartas de Amor, desde que tienen ocho años hasta que la muerte los separe. Cartas de melancolía, de expectativas, de futuro, de remembranzas, de emociones, de confesiones, de sinceridad, de amistad, de drama, de risa.

Dos personas, cada uno con su vida y, sin embargo, unidas por unas misivas que salen de la sangre y el corazón, de la desdicha y de la alegría. Los años pasan y las cartas no cesan. Aunque las luces de las estrellas van perdiéndose en la lejanía.
ver más

Dos más Dos, igual a dos

Alberto Morate

Como todos se imaginarán no es una cuestión de saber contar mejor o peor. Sino de parejas.

La eterna disyuntiva del tiempo y las relaciones de pareja. Si se pierde el encanto y el atractivo, la pasión, la sorpresa, la confianza, la comunicación, el sexo,… lo que hay que hacer para mantener viva la llama del amor o, al menos, del interés por el otro, el encanto de la seducción, soportar los celos y convivir con la costumbre y lo rutinario.

En Dos más Dos, una historia de Daniel Cúparo y Juan Vera, dirigida por Maite Pérez Astorga y David Serrano, entran en conflicto varias situaciones.

ver más

Buena Gente, espejo de gente buena

Alberto Morate

Después de ver esta estupenda comedia-drama, Buena gente, de David Lindsay-Abaire, no he podido evitar el recuerdo de una película cuyo protagonista siempre hablaba de “buena gente” aunque se refiriera a una trucha, a un tigre, a un árbol, o a una persona: Dersu Uzaláde Akira Kurosawa. En ella el viejo ermitaño cazador parece excéntrico, huraño y maleducado, pero consigue el respeto y el cariño de los que le conocen porque desprende ternura, sabiduría y cariño.

buena-gente ver más