La colonia de vacaciones

Alberto Morate

El mundo da vueltas y gira alrededor de sí mismo y dentro de él, nosotros también giramos y giramos hasta toparnos con una realidad diferente o vista desde otros ángulos.

Y salen elementos de los que estamos insatisfechos, aunque queramos disimularlos yéndonos a La colonia de vacaciones, pero allí saldrán nuestros más escondidos y recónditos fantasmas, nuestros miedos, nuestras represiones y nuestros deseos más ocultos. Veremos cadáveres viviendo. O una confusión entre yoes y túes, entre nosotros y vuestros.

Podremos convertirnos en ratas o asesinar a martillazos a nuestros congéneres. Y obtendremos desprecio. E insatisfacción, lucha de poder, represión,… aunque parezca que estamos coordinados, que todos pretendemos lo mismo, que buscamos el descanso de lo eterno.

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Musi Has No Limits

Alberto Morate

Es verdad que La Música No Tiene Límites. La Música puede ser cualquier cosa si quien la ejecuta la ama y tiene ganas de comunicar nuevas experiencias y sentimientos. La Música, así con mayúsculas, como en este espectáculo, Music Has No Limits, puede convertir las piedras en agua. Y el agua en burbujas. Pero también es fuego, pasión, montaña rusa de sensaciones, entremezclar lo clásico con lo actual, con el rock, con el jazz, con las bandas sonoras de películas, con la música electrónica, con el rhythm and blues,…

Siete magníficos músicos, guitarra, piano, chelo, violín, saxo, bajo y batería, pueden sacar rayos de luz de sus manos, tormenta de sonidos, colores de arco iris fragmentado. Los siete magníficos y tres voces de estrellas rutilantes, (equiparándolo en verso sería la voz a ti debida de Garcilaso y Pedro Salinas), palabras cantadas por más que seres humanos, por sirenas de otro mundo, la galaxia musical, por hadas de registros diferentes, soprano y mezzosoprano o contralto, la voz de cristal que no se quiebra sino que hace que salten fuegos no de artificio, sino naturales, estallido de sonido, las voces despiertas de amaneceres intensos.

En el escenario, una estética entre el pasado y lo punk, entre lo convencional y lo extraordinario. Y cada músico, conjuntamente y por separado, nos van activando los glóbulos rojos y blancos, proporcionándonos oxígeno, vitaminando nuestra piel y nuestros sentidos, haciendo que queramos respirar música, que viajemos con notas a la historia musical y al futuro polifónico, a la ciudad de los ruidos del asfalto y a la naturaleza de los trinos de los pájaros, al intercambio de culturas y a la integración de estilos en un extraordinario y elegante espectáculo.

Suena la guitarra como verso libre y acompasado. Suena el piano ejecutando la majestuosidad de la belleza en primer plano. Suena el violín como lamento y alegría desbordados. Suena el saxo melancólico recordando tiempos pasados. Suena el chelo para indicarnos que hay que seguir avanzando. Suena el bajo casi como piel de cuero, como el sudor de nuestros cuerpos gozando. Suena la percusión pidiendo paso, llamando a las puertas con aldabonazos para que nos franqueen la entrada a un mundo mágico. Suenan las tres voces como suena el mar, como suena el viento, como suenan las hojas de los álamos.

Ritmo, algoritmos y circadiano, ritmo sinusal que hace que nuestro corazón vaya acompasado y con una sonrisa en la boca y dando palmas en esta fiesta de lenguajes musicales fusionados.

El público, puesto en pie, ovaciona sin desmayo, quiere más, la música se ha colado en su estado de ánimo. No tiene límites la Música si se ofrece de esta manera, como algo necesario.

¿FIN? o empezar de nuevo

Alberto Morate

El final de algo siempre es el inicio de otra cosa. Empezar de cero. A cada momento hay un final, un acabose, un término. Pero construimos sobre lo que ya teníamos, sobre lo que conocemos. ¿Y si hubiera un final auténtico? Es cierto que algo quedaría, suponemos. Y sobre esa base tendremos que hacernos de nuevo.

Esa es la premisa original de ¿FIN? de Nacho Redondo. Algo va a terminar, una relación, un periodo de tiempo que ya se ha hecho demasiado costumbrista, o violento, o lleno de desencuentros. Y el “fin” viene dado por otra circunstancia que nos sorprende de pleno. Un argumento en plan Saramago que lleva al límite a la pareja protagonista, hay que empezar de cero. Pero de cero rotundo. Como si no hubiera nadie más en el mundo entero. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguimos como antes? ¿Cada uno coge un sendero? ¿Lo intentamos de nuevo?

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Tarzán, el musical, muy mono

Alberto Morate

 

La naturaleza viva. Muy viva. Latente. La selva que cada vez es menos salvaje, ya no queda nada por explorar, siempre alguien quiere sacar provecho, beneficio, la codicia de apropiarse de algo indebidamente, y que además es de todos.

Está bien que se fomenten en el teatro los valores de esos paraísos antes inexplorados e inhabitados y que ahora conoce y pasea tanta gente.

Con Tarzán, el musical son varios los beneficios que encontramos de forma atrayente.
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Lisístrata Cabaret

Alberto Morate

 

Desde que el mundo es mundo y desde que el sexo es sexo. A la par, yo creo que crecieron. Por eso, entre otras cosas, se ha ido poblando este planeta pequeño. Aristófanes ya sabía de eso. Y de teatro. 400 años antes de Cristo y ya se preocupaba por guerras, la del Peloponeso, por ejemplo, y en clave de humor escribe y representa argumentos relacionados con estos hechos. Y también, como hoy en día, hay obsesión por el sexo.

En Lisístrata se plantea algo impensable en ese momento. Que si la guerra no acaba, las mujeres no satisfarán el deseo de sexo de sus hombres. Que ya está bien de dejarlas solas, volver, echar uno rápido, y volver corriendo a partirse el ego. Lisístrata consigue convencer a sus correligionarias de que no practiquen más sexo mientras no se firme la paz y todos sus derechos. Huelga de sexo, de lo más difícil de llevar a buen término. ¡Qué bueno!
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El candidato

Alberto Morate

Escena de la obra de teatro El candidato, en la que aparece una protagonista con una gran capa al lado de una estatua.

 

Que todos somos candidatos, tarde o temprano. Desde que nacemos. Candidatos a un puesto de trabajo. Candidatos a una forma de vida. Candidatos a un pensamiento, o varios. Candidatos a sufrir, candidatos a amar, candidatos a perdernos por los caminos insondables de la suerte que nos ha tocado, de los laberintos, de la familia, de los sentimientos.

El Candidato de Miguel Ribagorda, en este caso, es un monje que aspira a ser santo. Mañana será un político no corrupto (si es que quedaran), pasado podemos ser nosotros mismos. La cuestión es que nos espera la gloria efímera o el más absoluto de los obstracismos. ¿Qué es en realidad lo que queremos?

Lo dirige David Ojeda pero, en realidad, es un ángel cabaretero. Se suceden imágenes fantasmales y recuerdos. La tentación y el pundonor. Los remordimientos. El deseo. Es un cúmulo de palabras, situaciones, texto, canciones, gárgolas, misterios. Y todo dependerá de responder bien a una sola pregunta.

Pero esa pregunta es una pregunta sobre la vida. Sobre lo que uno siente por dentro. Sobre los miedos y las frustraciones, sobre las pasiones, sobre el querer seguir siendo.

El propio Miguel Ribagorda lo interpreta junto con Fran García Y Virginia Hernández. Arriesgan, gritan, se arrastran, rezan, bailan, seducen, sufren,… tan real como la vida misma, aunque en el escenario sea una farsa. ¿O es en la vida dónde es una farsa? ¡Cuidado!, porque el próximo candidato puede que sea usted, aun sin saberlo.

Rubias

Alberto Morate

 Rubias tontas. Rubias listas. Rubias jóvenes. Rubias guapas. Rubias perdidas. Rubias encontradas. Rubias solas. Rubias acompañadas. Rubias por acá. Rubias por acullá… Y en el escenario tres rubias de armas tomar.

El concepto de Rubias es solo una excusa para que se nos plantee, no una historia de amistad, de soledad, de reafirmación de la personalidad, de búsqueda del yo, de futuro incierto, sino que es el nexo por el que tres jóvenes amigas nos harán partícipes de sus vidas y nos plantearán con qué historia queremos quedarnos.

Porque, de repente, aparece un actor histriónico (Paul Hernández), que al igual que en las novelitas que en su día se publicaron en las que el lector debía decidir cómo quería seguir la historia, aquí nos plantean por medio de una interacción con el público qué situación o personaje queremos que nos cuente su particularidad y circunstancia personal.

La de Laura, Laura Marvo, la de Lidia, Galiana, o la de Isabel, Bernal, en virtud de lo cual nos enteraremos de lo que les sucede o nos quedaremos con las ganas. Inteligente y pícara forma de hacer que la representación no sea nunca igual a la del día anterior y por tanto, no podamos decir que ya la hemos visto.
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SALVADOR sin salvación

Alberto Morate

Cada día, cada momento, cada instante,… se forja con las historias de seres humanos anónimos, pero no anodinos. De toda clase de condición social y política. De cualquier sitio. De todas las variedades de profesiones. Pasan desapercibidos para la gran mayoría, excepto para los que les conocen e, incluso, también para estos en muchos casos.

Salvador es una de esas historias. Una historia real y, tristemente, repetida. Salvador no es capaz de salvarse a sí mismo. Salvador es un maestro que sufre un trastorno psíquico y, a partir de ahí, se desencadena toda una serie de calamidades, soledades, desencuentros, incomprensiones, críticas, rechazos, enfrentamientos,…

Un texto de Néstor Villazón que interpreta la Compañía Diego el de la Gloria, dirigidos por Rafael Boeta, que se presenta en el Teatro LaGrada y que nos tiene sobrecogidos.
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En el Nombre de Cristo

Alberto Morate

Damos la bienvenida desde aquí a una nueva Sala de Teatro, La Encina, porque siempre es una buena noticia que, en vez de cerrarse espacios escénicos, se abran y contribuyan a enriquecer el panorama de la oferta teatral en Madrid.

En este caso lo hacen con En el nombre de Cristo de Juan Sebastián Rodríguez y Paco Sáenz, también responsable de la sala y director del montaje.

Nos retrotrae la obra a la época de la transición en España. Y si fue dificultosa para muchos en muchos ambientes y profesiones, ¿cómo no lo va a ser para una pareja de solitarias que deben ganarse la vida con el oficio, popularmente conocido como hacer la calle? Una prostituta y un transexual se tienen a sí mismas. Son tiempos difíciles. Las dos tienen un pesado pasado en sus carnes. Conoceremos su historia a través de un tercer personaje, que lo descubrirá a su vez a través de un personal diario.
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Las Meninas escapistas

Alberto Morate

Es necesario. De vez en vez se hace necesario ofrecer montajes y obras de teatro infantiles que se salgan de los grandes títulos conocidos de cuentos clásicos.

Eso es lo que ha hecho La Compañía La Bicicleta, del Teatro San Pol, con Las Meninas. Con la calidad que les caracteriza después de más de treinta años, nos ofrecen una puesta en escena más que solvente, cuidada, ágil, musical, teatral y educativa.
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