La cantante que no podía cantar

Alberto Morate

Es La CantantePero podría haber sido cualquier otra profesión. Y así ha sucedido durante siglos pasados. En este caso es por la edad, pero anteriormente era por el simple hecho de ser mujeres.

Una mujer tiene que disfrazarse de hombre para intentar triunfar y ser reconocida en lo que hace bien per se, por preparación, por entusiasmo, por agallas, por dedicación, por talento. Pero si a eso le añadimos que también cumplir años supone una barrera infranqueable para poder desarrollar un trabajo reconocido socialmente, valorado económicamente, admirado artísticamente, supondrá que esa mujer  tiene que trabajar el doble o el triple que un hombre.

Desde la Monja Alférez, caso real, pasando porque las actrices ya estaban mal vistas y se las consideraba de “carácter alegre”, hasta los personajes de ficción que reflejan esa sociedad machista e imperante entonces, Don Gil de las calzas verdes, El valiente Céspedes, Las manos blancas no ofenden, por poner algunos ejemplos, nunca las mujeres han dejado de pasarse por su antónimo masculino.

ver más

El Plan

Alberto Morate

Los planes casi siempre, o muchas veces, se desbaratan si poder hacer nada por remediarlo. Uno se monta sus pájaros en la cabeza, es una especie de renacimiento personal, sabiendo o creyendo que uno es el centro de sí mismo. Pero, sin olerlo ni comerlo, de repente, o muy poco a poco, casi porque el camino trazado nos ha impedido salirnos de la trayectoria marcada, todo se viene abajo. La meta siempre queda muy lejos. Sí, es verdad que se van consiguiendo pequeños logros, pero por alguna oscura razón, nunca es como lo habíamos imaginado. Y entonces solo queda tomar dos opciones: o aceptarlo y conformarnos, aunque sea protestando, o lamentarse e intentar cambiar los designios previstos, aunque no sepamos cómo.

Es como un juego de las tres en raya, que unas veces se gana y otras se pierde, pero cuesta un horror que las tres fichas se alineen ni siquiera en golpes de suerte porque, a la postre, la partida dura poco.

En El Plan de Ignasi Vidal, el autor y director vuelve a sorprendernos con un golpe de efecto en un texto trabajadísimo, popular, cercano, nuestro. Lo que parece más o menos cómico, intrascendente, cotidiano, vulgar incluso, lo que nos pasa a todos, el paro, los engaños de pareja, la amistad a pesar de todo, las ilusiones truncadas,… de pronto se convierte en algo terrible, impensable, fuera de lógica, dramáticamente posible.

ver más

La esfera que nos contiene, justa memoria

Alberto Morate

La memoria. Que no se pierda nunca la memoria, esa memoria que nos cuenta de los horrores, de la precariedad del oficio de algunos hombres y mujeres que creían en la cultura, la educación, en la grandeza de las palabras, del conocimiento como salvación personal, a pesar de tener que hacerlo contra elementos toscos y hoscos que pensaban que educar en libertad era estar poco menos que al servicio de los demonios.

La esfera que nos contiene somos todos. Nadie está por encima o por debajo, nos dicen, y es verdad, siempre hay algo nuevo, distinto, que tenemos que descubrir, arriba o abajo, o en los lados.

Aunque se sigan empeñando en cerrar los ojos y en hacer oídos sordos.

ver más

Madagascar, en la Gran Vía

Alberto Morate

No es tan fiero el león como lo pintan. Y menos, si se ha criado en cautividad en un zoológico. Ahí no tiene que hacer más que monerías. Rugir de vez en cuando, echarse unas buenas siestas, comer buenos filetes preparados,…

La cosa se complica si en ese espacio acotado y restringido para visitas familiares, algún amigo de otra especie decide ir a explorar nuevos territorios, o a descubrir qué es eso de la tan preciada libertad.

Pero, ante todo, primará la amistad y los buenos sentimientos.

¡Ay, estos pingüinos que lo lían todo! En su afán de volver a sus orígenes geográficos, meten en la mollera a la cebra Marty que hay que descubrir mundos nuevos. Y sus amigos, la hipopótamo Gloria, el jirafa Melman y el león Álex van a acompañarlo encontrándose con diversas dificultades.

ver más

El reencuentro para llevarse a matar

Alberto Morate

Que la familia existe y está ahí para bien y para mal, nadie lo pone en duda. Que unas veces son una piña y no hay secretos para ellos, aunque a veces resulta incómodo, no se soslaya. Que otras veces surgen rencillas, peleas, desavenencias, desencuentros, también es cierto. Que la mayor parte del tiempo están muy encima de nosotros controlando lo que hacemos o lo que no hacemos, dándonos malos consejos. Que otras, desaparecen y nunca más se supo de ellos, no es tan peculiar ni tiene tanto misterio.

En El reencuentro de Ramón Paso, dos hermanas que hace veinte años que no se ven, tienen ese reencuentro, no deseado, casi obligado, que viene a perturbar la estabilidad de uno de los miembros (y no miembras, aunque sean mujeres). Y ya se sabe, que quien bien te quiere, te querrá asesinar.

Así comienza la obra, exagerada en ciertos aspectos, pero que es lo que le da la comicidad necesaria para ponernos sobre el escenario esos planteamientos previos. Es verdad que el personaje de Amparo Larrañaga, peleada con el mundo y con ella misma, es el detonante de ese accidentado reencuentro entre ella y su hermana, María Pujalte, que también tiene sus más y sus menos. Ambas actrices con unos registros cómicos y dramáticos, tremendos. Un auténtico duelo, a interpretación, tenedor y pistolas de fuego.

ver más

La colonia de vacaciones

Alberto Morate

El mundo da vueltas y gira alrededor de sí mismo y dentro de él, nosotros también giramos y giramos hasta toparnos con una realidad diferente o vista desde otros ángulos.

Y salen elementos de los que estamos insatisfechos, aunque queramos disimularlos yéndonos a La colonia de vacaciones, pero allí saldrán nuestros más escondidos y recónditos fantasmas, nuestros miedos, nuestras represiones y nuestros deseos más ocultos. Veremos cadáveres viviendo. O una confusión entre yoes y túes, entre nosotros y vuestros.

Podremos convertirnos en ratas o asesinar a martillazos a nuestros congéneres. Y obtendremos desprecio. E insatisfacción, lucha de poder, represión,… aunque parezca que estamos coordinados, que todos pretendemos lo mismo, que buscamos el descanso de lo eterno.

ver más

Musi Has No Limits

Alberto Morate

Es verdad que La Música No Tiene Límites. La Música puede ser cualquier cosa si quien la ejecuta la ama y tiene ganas de comunicar nuevas experiencias y sentimientos. La Música, así con mayúsculas, como en este espectáculo, Music Has No Limits, puede convertir las piedras en agua. Y el agua en burbujas. Pero también es fuego, pasión, montaña rusa de sensaciones, entremezclar lo clásico con lo actual, con el rock, con el jazz, con las bandas sonoras de películas, con la música electrónica, con el rhythm and blues,…

Siete magníficos músicos, guitarra, piano, chelo, violín, saxo, bajo y batería, pueden sacar rayos de luz de sus manos, tormenta de sonidos, colores de arco iris fragmentado. Los siete magníficos y tres voces de estrellas rutilantes, (equiparándolo en verso sería la voz a ti debida de Garcilaso y Pedro Salinas), palabras cantadas por más que seres humanos, por sirenas de otro mundo, la galaxia musical, por hadas de registros diferentes, soprano y mezzosoprano o contralto, la voz de cristal que no se quiebra sino que hace que salten fuegos no de artificio, sino naturales, estallido de sonido, las voces despiertas de amaneceres intensos.

En el escenario, una estética entre el pasado y lo punk, entre lo convencional y lo extraordinario. Y cada músico, conjuntamente y por separado, nos van activando los glóbulos rojos y blancos, proporcionándonos oxígeno, vitaminando nuestra piel y nuestros sentidos, haciendo que queramos respirar música, que viajemos con notas a la historia musical y al futuro polifónico, a la ciudad de los ruidos del asfalto y a la naturaleza de los trinos de los pájaros, al intercambio de culturas y a la integración de estilos en un extraordinario y elegante espectáculo.

Suena la guitarra como verso libre y acompasado. Suena el piano ejecutando la majestuosidad de la belleza en primer plano. Suena el violín como lamento y alegría desbordados. Suena el saxo melancólico recordando tiempos pasados. Suena el chelo para indicarnos que hay que seguir avanzando. Suena el bajo casi como piel de cuero, como el sudor de nuestros cuerpos gozando. Suena la percusión pidiendo paso, llamando a las puertas con aldabonazos para que nos franqueen la entrada a un mundo mágico. Suenan las tres voces como suena el mar, como suena el viento, como suenan las hojas de los álamos.

Ritmo, algoritmos y circadiano, ritmo sinusal que hace que nuestro corazón vaya acompasado y con una sonrisa en la boca y dando palmas en esta fiesta de lenguajes musicales fusionados.

El público, puesto en pie, ovaciona sin desmayo, quiere más, la música se ha colado en su estado de ánimo. No tiene límites la Música si se ofrece de esta manera, como algo necesario.

¿FIN? o empezar de nuevo

Alberto Morate

El final de algo siempre es el inicio de otra cosa. Empezar de cero. A cada momento hay un final, un acabose, un término. Pero construimos sobre lo que ya teníamos, sobre lo que conocemos. ¿Y si hubiera un final auténtico? Es cierto que algo quedaría, suponemos. Y sobre esa base tendremos que hacernos de nuevo.

Esa es la premisa original de ¿FIN? de Nacho Redondo. Algo va a terminar, una relación, un periodo de tiempo que ya se ha hecho demasiado costumbrista, o violento, o lleno de desencuentros. Y el “fin” viene dado por otra circunstancia que nos sorprende de pleno. Un argumento en plan Saramago que lleva al límite a la pareja protagonista, hay que empezar de cero. Pero de cero rotundo. Como si no hubiera nadie más en el mundo entero. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguimos como antes? ¿Cada uno coge un sendero? ¿Lo intentamos de nuevo?

ver más

Tarzán, el musical, muy mono

Alberto Morate

 

La naturaleza viva. Muy viva. Latente. La selva que cada vez es menos salvaje, ya no queda nada por explorar, siempre alguien quiere sacar provecho, beneficio, la codicia de apropiarse de algo indebidamente, y que además es de todos.

Está bien que se fomenten en el teatro los valores de esos paraísos antes inexplorados e inhabitados y que ahora conoce y pasea tanta gente.

Con Tarzán, el musical son varios los beneficios que encontramos de forma atrayente.
ver más

Lisístrata Cabaret

Alberto Morate

 

Desde que el mundo es mundo y desde que el sexo es sexo. A la par, yo creo que crecieron. Por eso, entre otras cosas, se ha ido poblando este planeta pequeño. Aristófanes ya sabía de eso. Y de teatro. 400 años antes de Cristo y ya se preocupaba por guerras, la del Peloponeso, por ejemplo, y en clave de humor escribe y representa argumentos relacionados con estos hechos. Y también, como hoy en día, hay obsesión por el sexo.

En Lisístrata se plantea algo impensable en ese momento. Que si la guerra no acaba, las mujeres no satisfarán el deseo de sexo de sus hombres. Que ya está bien de dejarlas solas, volver, echar uno rápido, y volver corriendo a partirse el ego. Lisístrata consigue convencer a sus correligionarias de que no practiquen más sexo mientras no se firme la paz y todos sus derechos. Huelga de sexo, de lo más difícil de llevar a buen término. ¡Qué bueno!
ver más