Cosas de papá y mamá, vuelta al pasado

Alberto Morate

Entrar a ver Cosas de papá y mamá de Alfonso Paso es entrar en el túnel del tiempo. Es viajar al pasado cincuenta y cinco años y aprestarse a contemplar una historia de los años 60 en cuanto a texto, situación, trama,… porque sí es verdad que utilizan nuevas tecnologías para el decorado, con cromas en los que proyectan el ambiente adecuado, pero mantienen el teléfono de rueda, nombrar las pesetas y el hecho de que por quedarse (supuestamente) embarazada la mujer tenga que casarse.

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No voy a poner en duda la calidad teatral de Alfonso Paso, que en su época tuvo un gran éxito popular, pero también es cierto que de tan prolífico que fue tienen guiones acertadísimos y muy divertidos y otros que, sin perder su impronta, bajan más en cuanto a enredo argumental.

Creo que Cosas de papá y mamá es de estos últimos. Al menos, para representarlo hoy en día. Ya nadie cuestiona que una pareja de jubilados, con más o menos achaques reales o inventados, puedan sentir algo especial entre ellos, que se enamoren o incluso que sientan atracción física. Lo que es menos creíble es que a toda costa tengan la necesidad de casarse porque, entre otras cosas, perderían una de las pensiones.

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Usted puede ser un asesino

Alberto Morate

No puedo escribir nada de la obra Usted puede ser un asesino sin antes mencionar a su autor: Alfonso Paso. Prolífico donde los haya, tuvo que pagar el precio del éxito y de la repudia por partes iguales. Es lo que tiene escribir tanto. Y lo que tiene ser hombre de éxito y que sus obras estuvieran en cartel simultáneamente en diferentes teatros. Que se crean envidias. No se puede negar que Alfonso Paso conocía bien, no solo la estructura dramática, sino la fibra cómica que hacía que sus espectadores rieran a mandíbula batiente. Era avispado, inteligente, sagaz, oportuno, egocéntrico, divertido e ingenioso. Pero como su finalidad última y casi exclusiva era hacer reír, posteriormente no ha tenido ese halo casi mítico de las obras de Miguel Mihura con su deje melancólico y social, de Víctor Ruiz Iriarte más poético y quizá crítico, de José López Rubio o de Antonio Lara ‘Tono’.

Sin embargo, en el año 1958, que es cuando se estrena Usted puede ser un asesino, Agatha Christie tiene en cartel Una visita inesperada y Veredicto, compitiendo con ella en el ámbito de los asesinatos, del misterio, de las investigaciones por resolver. Alfonso Paso, a modo de ironización de los argumentos detectivescos, crea esta comedia, perfecta en sus personajes, inverosímil en la trama pero con la lógica de la literatura de misterio y el suspense donde la solución no tiene por qué ser la esperada.

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