75 puñaladas, dadas sin saña

Alberto Morate

Un mayordomo y un inspector. Un asesinato y la búsqueda de un motivo. Una coartada y muchos misterios por resolver. Una noche de tormenta. Velas encendidas por si se va la luz. Coñac francés. Un gran ventanal. El té. Un cuchillo jamonero. Ingredientes para componer una trama de intriga y misterio, terrible y escabrosa.

Y, sin embargo, Martín Giner, el autor, de modo sarcástico y divertido, le saca la punta al cuchillo de asesinar y convierte el argumento en una parodia del género policíaco. Y a través de unos diálogos ingeniosos y unos personajes aparentemente capacitados, nos resultan incongruentes y un tanto torpes, sobre todo el inspector.
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