“Polvorones” para compartir

Olalla Rivas

Esta es una historia de amistad entre mujeres. Que es la más sólida si sabe mantenerse. Porque si se rompe, también esa amistad puede convertirse en la más peligrosa y odiada. Pero estas cuatro amigas se conocen y se quieren. Se soportan y se mienten. Se ocultan todo hasta que lo tienen que soltar, porque si no, no podrían vivir con ello. Se roban los sentimientos y se regalan el cariño a raudales.

Y lo hacen con humor, con energía, vivencialmente, casi como adolescentes. Aunque cada una arrastra su particular bagaje de experiencias emocionales, han llegado a tal simbiosis y coincidencias, que hasta comparten fondos comunes, intereses, amantes y “Polvorones”.

Juan Carlos Mestre se mete en la piel y el corazón de ellas y se nota que las quiere. Es cierto que las pone un poco alocadas, algo solitarias, quizá irreverentes, pero del mismo modo, tiernas, simpáticas, sensuales, más o menos inteligentes, despistadas, contradictorias, cien por cien femeninas, buena gente siempre.

Y ellas responden al unísono. Con desparpajo y ritmo, sorprendentes, interpretándolas perfectamente Jazmín Abuín, la más realista y, posiblemente, la más insegura, la que se calla aunque acabará diciéndolo todo siempre. Mónica Vic, que aún desconoce su condición sentimental porque no quiere quedarse al margen y mucho menos ser un paréntesis. Paqui Horcajo, la que mejor acepta los reveses porque es la más inocente. Y Laura Toledo (Marta), que necesita de las demás y por eso es cleptómana no solo de Polvorones que compartirá, sino de pedacitos de las tres amigas, para sentirse fuerte y no verse atacada por todos los frentes.

Nos lo pasamos francamente bien, una hora y media sonrientes.

Cumpleaños EN EL BAÑO

Alberto Morate

EN-EL-BANO

Hay en las casas dos estancias especialmente curiosas. Una es la cocina, la otra el baño. La primera suele ser el lugar de reunión familiar (para bien y para mal); mientras se están preparados los guisos pertinentes los hijos cuentan a sus madres las desavenencias con sus compañeros de estudios, los éxitos obtenidos por mérito propio o por simple casualidad, también donde surgen las peleas entre cónyuges y parejas o, por el contrario, las reconciliaciones que culminarán en otro lugar; también los reproches, los silencios espesos y culpables, las ganas de matar con un cuchillo en la mano, el atractivo de la harina como elemento erótico festivo. ver más