La Última Boqueá, una isla sin cocoteros

Alberto Morate

Un naufragio. Esto es un naufragio de seres humanos sin escapatoria. La repetición de unos hechos y una forma de vida. Un círculo concéntrico. Nadie puede salir. Y si lo intenta, morirá sin remedio.

Porque estamos aquí y este es nuestro sitio. Inmovilismo puro. Es como esperar a Godot, que no vendrá nunca. Y, en parte, tenemos ese texto enmarcado a veces en el absurdo teatral, otras en el acervo popular de chistes y chascarrillos, algunas en una filosofía de fuero interno.

Verán pasar barcos mientras la isla se achica. Los barcos no son la solución. Nada podrá liberarlos. Solo podrán ahogar las penas en vino y en fandangos. Nada más ahí al otro lado. Ya es tarde para intentarlo. Y el sistema se encargará de noquearlos. De dejarlos fuera de expectativas, no hay esperanza, hay que aceptarlo.
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