Bodas de sangre, la oscura raíz del grito

Alberto Morate

Con un cuchillo, con un cuchillito, se puede rasgar la carne de un hombre. Con ese mismo cuchillo se puede tentar a la muerte. A Lorca no lo mató un cuchillo, pero también habla en Bodas de sangre de pistolas y venganzas. De vaticinios de muerte. De enfrentamientos sin sentido. Y el agua que corre por el río está manchada de sangre, de barbas granate. Esta tragedia rural es un modelo de construcción dramatúrgica. De personajes heridos, de soledades,… Es también la voz del pueblo, el qué dirán, los dimes y diretes, unos contra otros, y el suelo que tiene sed, como los cuerpos tienen hambre de amor y sexo.

Pablo Messiez, en su lectura para el Centro Dramático Nacional, le ha quitado dramatismo. Tragedia. Rudeza. Lo ha trasladado a nuestros días, pero no es lo mismo. La fiesta de la boda no es una fiesta premonitoria. Los personajes parece que no se encuentran previamente. Es como si todo surgiera de repente. Y no. La muerte debe mascarse desde el principio. Sí, la muerte anda desnuda por los caminos, pero no es suficiente. No es necesario acercar esta tragedia a nuestros días, porque todos los días está ocurriendo. Y lo sabemos. Y queremos mascar el polvo de una tierra yerma, que hay que sacar adelante con mucho esfuerzo. Y de una madre sola que ve cómo su hijo camina hacia al abismo. Y cómo Leonardo no puede gritar de repente, “esta canción me encanta” y bailar como si no estuviera urdiendo convertir las bodas en sexo primero, es sangre después. En los bailes no hay un macho y una hembra hambrientos de cuerpos. Una madre que sufre por dentro. Una mujer desolada y que intuye un destino más sola todavía. No hay una navaja de plata afilándose y brillando al rayo de la luna desnuda. No hay un grito, una tierra de sangre y lágrimas, donde tiembla enmarañada la oscura raíz del grito.

Menos mal que tenemos el texto, la poesía, el argumento imperecedero de Lorca y su cuchillo. También Gloria Muñoz, en una madre rota por dentro y por fuera nos conmueve. Lola Membrives y Margarita Xirgú representaron Bodas de sangre. María Guerrero no lo hizo, pero ya que estamos en su teatro, que resuene ese grito trágico es magnífico.

En el Café de Chinitas, arte sin nostalgia

Alberto Morate

En el Café de Chinitas
dijo Paquiro a su hermano:
«Soy más valiente que tú,
más torero y más gitano».

Federico García Lorca

Cantando esta copla de Federico García Lorca cierra el telón el espectáculo En el café de chinitas de Jacinto Esteban, donde se cuenta la trayectoria del mítico café teatro de Málaga, utilizando como trama que el local se va a alquilar para otros menesteres. Es un local pequeño por el que han pasado artistas y figuras públicas más que notables en el primer tercio del siglo XX.

Empezando por Lorca, pasando por Picasso, Dalí, La Argentinita y donde actuaron Miguel de Molina, Estrellita Castro, Manolo Caracol, Juanito Valderrama, y otros cantaores, bailaores, actores, magos, y artistas desconocidos que se atrevían a cantar ante un aforo pequeño pero siempre concurrido.

Allí, se nos cuenta, representan a los hermanos Machado, a los también hermanos Álvarez Quintero, hay pendencias navajeras, erotismo, flamenco,… y actúa, sobre todo Chinita, un actor transexual, provocando, haciendo reír, haciendo cómplice al público entregado.
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El Maleficio de la Mariposa

Alberto Morate

Nombres propios para una comedia de mariposas, y gusanos y cucarachas (o curianitas como decía el autor).

El primer nombre propio el de Federico. García Lorca. Poeta. La primera obra teatral del inigualable autor. El Maleficio de la Mariposa. Fue un estrepitoso fracaso. No se comprendió la obra, o arriesgó demasiado Lorca al intentar representar un poema. Pero Federico no se amilanó y demostró su talento y su sensibilidad a raudales.
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Hay Que Deshacer La Casa

Alberto Morate

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Nos encontramos ante unos de los textos más redondos del panorama teatral de las últimas décadas del siglo XX, que además fue Premio Lope de Vega, Hay que deshacer la casa de Sebastián Junyent. Por eso, aunque la obra es de 1983, se sigue representando con éxito, sigue conmoviendo los corazones y las sensibilidades y seguimos identificándonos con estas dos hermanas que vuelven a reunirse al cabo de los años para deshacer la casa después del fallecimiento de los padres.

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La Novia, Lorca por sus cuatro costados

Alberto Morate

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Paula Ortiz nos lee el poema dramatúrgico y dramático Bodas de sangre de Federico García Lorca con la sensibilidad, la ternura y dureza necesarias, unas imágenes poéticas impactantes, la crudeza de toda la tragedia, y con cariño, con el inmenso amor de apreciar, querer y respetar al autor granadino con la delicadeza de quien le respeta profundamente.

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Mi Lorca: Notas a pie de función

Alberto Morate

Compañía Compañeros del Alma

El grupo “Compañeros del Alma” se creó para una Dramatización sobre Miguel Hernández con motivo del centenario del poeta.

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Parte de la idea de homenajear al poeta pastor de Moisés Ruano, Catedrático de Lengua Española y Literatura, Profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la U.C.M. y con una extensa experiencia en dirigir obras a alumnos de Secundaria, que se pone en contacto con Luis Martínez, colaborador suyo en labores teatrales pedagógicas, erudito en Miguel Hernández, Realizador de cine y TV, y con Alberto Morate, Pedagogo, Autor y Director de escena, también con una amplia labor como Profesor de Teatro y Dramatización. Entre los tres pergeñan las líneas a seguir para la estructura del montaje.

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