CARTAS DE AMOR, con firma

Alberto Morate

La luminosidad de las estrellas se refleja en el oscuro cielo de una vida entera. Andy y Melissa viven una pasión encendida como esas estrellas que se irán apagando a medida que transcurran los años. Pero no mermarán los sentimientos. Tendrán altibajos, crisis, desencuentros, deseos, necesidad, dependencia, en definitiva, amor. Amor en muchas palabras. En un sinfín de cartas que serán como caricias unas veces, y otras como puñaladas en forma de silencio o cortesía impuesta.

Cartas de Amor, desde que tienen ocho años hasta que la muerte los separe. Cartas de melancolía, de expectativas, de futuro, de remembranzas, de emociones, de confesiones, de sinceridad, de amistad, de drama, de risa.

Dos personas, cada uno con su vida y, sin embargo, unidas por unas misivas que salen de la sangre y el corazón, de la desdicha y de la alegría. Los años pasan y las cartas no cesan. Aunque las luces de las estrellas van perdiéndose en la lejanía.
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Dos más Dos, igual a dos

Alberto Morate

Como todos se imaginarán no es una cuestión de saber contar mejor o peor. Sino de parejas.

La eterna disyuntiva del tiempo y las relaciones de pareja. Si se pierde el encanto y el atractivo, la pasión, la sorpresa, la confianza, la comunicación, el sexo,… lo que hay que hacer para mantener viva la llama del amor o, al menos, del interés por el otro, el encanto de la seducción, soportar los celos y convivir con la costumbre y lo rutinario.

En Dos más Dos, una historia de Daniel Cúparo y Juan Vera, dirigida por Maite Pérez Astorga y David Serrano, entran en conflicto varias situaciones.

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Buena Gente, espejo de gente buena

Alberto Morate

Después de ver esta estupenda comedia-drama, Buena gente, de David Lindsay-Abaire, no he podido evitar el recuerdo de una película cuyo protagonista siempre hablaba de “buena gente” aunque se refiriera a una trucha, a un tigre, a un árbol, o a una persona: Dersu Uzaláde Akira Kurosawa. En ella el viejo ermitaño cazador parece excéntrico, huraño y maleducado, pero consigue el respeto y el cariño de los que le conocen porque desprende ternura, sabiduría y cariño.

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