La Comedia de los Enredos, bien enredados

Alberto Morate

Ya en el título empiezan a enredarnos. Que si La comedia de los enredos o La comedia de las equivocaciones o La comedia de los errores. Creo que el enredo está bien traído y mejor servido por esta compañía dirigida por Alberto Castrillo-Ferrer con adaptación de Carlota Pérez-Reverte Mañas.

Comedia con todo el rigor del concepto. Enredo con todos los intríngulis necesarios para hacerla dinámica, divertida, con ritmo, llena de guiños a la actualidad, magníficamente interpretada, con una escenografía sencilla pero recurrente, con aproximaciones al espectador, Shakespeare en plenitud de creatividad. Y todo bien enredado para desenredarlo con risas e imaginación sorprendentes.

Con un tono claramente identificativo con la comedia del arte, máscaras, gestos, apartes al público, exageraciones, anacronismos… la obra se desarrolla en un ambiente distendido pero riguroso en la encarnación de los personajes. Aunque tengan que doblar los actores. Pero es que resulta que el teatro se hace más teatro que nunca, y donde hay dos personas distintas vemos gemelos y donde hay gemelos solo lo interpreta un único actor y nos da lo mismo y lo comprendemos.  Y algunas actrices son hombres y algunos hombres hacen de señoras. Y esto es teatro, señores.

Y lo hacen de forma singular y altamente cómica, como corresponde. Rafa Blanca, J.J. Sánchez, Julián Ortega, Silvia de Pé, Antonia Paso, Javier Ortiz, Irene Aguilar y Angelo Crotti. A cada cual más divertido y más entregado.

Teníamos en mente un trágico suceso acaecido el mismo día que vi la función, y ellos con su arte de la comedia y su buen hacer consiguieron que nos evadiéramos por un rato de hechos tan dramáticos, y no precisamente teatrales. Si hubiera radicales más aficionados al arte escénico, seguro que no se les ocurriría otras ideas terroristas e intolerantes. El teatro, como viajar, abre la mente, abre el espíritu, abre la confraternización entre la gente. Perdonen, pero tenía que decirlo, arte frente a muerte. Creatividad frente a odio. Cultura frente a mentes obtusas y creencias sin sentido.

¡Viva Shakespeare! ¡Viva el teatro! ¡Que vivan por siempre!