El guardaespaldas

Alberto Morate

La voz de Rachel Marron se eleva hasta alcanzar las nubes y el cielo. La voz de Fela Domínguez, limpia, perfecta, de color azul como los ojos de la poesía, verde como una pradera de paz, violeta como un atardecer en melancolía.

Ahí está ella. Divina. Etérea. Pero real como la vida misma. Y con sus temores y las envidias que genera. El amor que provoca: “si no puedo tenerte, si no eres mía, no serás de nadie, tendrás que morir para tu desdicha”.  Esta podría ser la esencia de este espectáculo, junto con el amor que se acabarán profesando El Guardaespaldas y la diva. Todos conocemos la historia, pero se hace nueva, nos encandila. El guardaespaldas siempre vigila.

Pero vemos más. Mucho más. Vemos un espectáculo musical con corte ‘Gran Vía` cien por cien. Gran escenografía, excelentes coreografías, voces hermosas, bailarinas espléndidas, actores completos de movimiento, interdisciplinares, fabulosa compañía.
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