Un Chico de Revista

Alberto Morate

El género de la Revista tiene su público. Incondicional, entregado, fiel. Y no es para menos. La gente quiere ver luz, color, bailes, canciones, bellas actrices y cantantes, hombres bien musculados, diversión, olvidarse por un rato de problemas y congojas.

Pero como cualquier espectáculo en directo tiene que reinventarse en cada momento. Para sentirse vivo, para atraer a nuevos espectadores, para darle la dignidad necesaria.ç

Eso ocurre con Un chico de Revista. Sin salirse de la clásica estructura de plumas, lentejuelas, música, actores que interpretan y cantan, la consabida escalera, los guiños al público,… en el libreto de Juan Andrés Araque se busca darle una vuelta de tuerca. Y así, la vedette se convertirá en “él”. Por primera vez, un hombre será el protagonista absoluto de la Revista. Todo bien enlazado con un guion solvente, obvio en muchos momentos, pero que nos da todos los detalles como en un texto teatral convencional. Hay trama. No es simplemente una sucesión de números musicales. Aunque estos se suceden con un ritmo adecuado a lo que se está viendo. Pasamos por diferentes escenarios, situaciones, personajes, y una época donde La revista estaba en pleno auge: los años 60.
ver más

Menopause

Alberto Morate

Mujeres diosas. Mujeres divinas. Mujeres cotidianas. Mujeres fuertes. Mujeres que cantan a la vida.

En el Renacimiento existía un canon de belleza femenina semejante al mundo clásico, donde se ensalzaba la armonía y proporción. Luego llegaría el Barroco en que, sin menospreciar esos ideales físicos, se encargan de recordar que el paso del tiempo acecha y ni los maquillajes podrán borrar las huellas de la edad.

 

En Menopause, cuatro actrices, cuatro cantantes, cuatro mujeres, con la excusa de coincidir y conocerse en las rebajas de unos grandes almacenes que irán recorriendo en todas sus secciones, nos mostrarán una vitalidad envidiable, hablándonos de la belleza que se perdió o se quedó no se sabe dónde.

En principio parecen quejarse de su llegada a un otoño de sofocos y menopausias, de incomprensión y cargas familiares y profesionales, de resignación y soledades. Pero pronto, con sus buenas voces, sus bailes, su reconocimiento de que hay que vivir a tope y según vengan dadas, con su saber reírse de sí mismas,… darán al traste con ideales y cánones de belleza, pero también con pesimismos y angustias interiores.
ver más

Una Gata Sobre Un Tejado De Zinc Caliente

Alberto Morate

La atmósfera demasiado caliente produce tormentas. Aunque ocurre que, muy habitualmente, esas tormentas ya estaban previamente en el ambiente caldeado de las relaciones personales y familiares.

No hay familia que se libre de rencores, disputas, codicia, celos,… cuando se trata de heredar o de administrar una herencia.

Tennessee Williams nos retrata un volcán en erupción en el centro de una familia norteamericana de los años 50. Pero ya pasaba antes y sigue pasando ahora y en cualquier lugar del mundo.

Y no es solo eso. En ella también hay acechanza de la muerte, enfermedad, malas relaciones sexuales, envidias, odios, hastío, alcohol, un pasado que pesa, un futuro que puede romperse.
ver más

La Judía de Toledo

Alberto Morate

Sentimientos encontrados. Me encuentro con un Lope de Vega, que no pierde en la calidad de sus versos, pero que no sé si me está diciendo que lo que hace el rey Alfonso VIII está bien hecho o lo está condenando.

Por un lado parece alentar esa libertad de querer estar con quien uno quiere, independientemente de su cargo, creencia, estatus social,… y por otro lado, parece decirnos: “¡cuidado!, no es eso lo que te conviene”, serás castigado”.

En algunos momentos atisbo la grandeza literaria del Fénix de los Ingenios y, en otros, me da la impresión que escribe por encargo, cansado, como para quitarse de en medio un compromiso con un empresario.

Hay cosas que quedan difuminadas, como que pasan de largo, y otras son estricta y puramente Lope por los cuatro costados. Nadie puede negarlo.

En cuanto al montaje en sí, habrá quien opine a favor y en contra. Opiniones encontradas. A mí no me parece mal que Laila Ripoll haya trasladado la acción a una época de triunfalismo desbordado, cuando todo está manga por hombro, cuando el dictador cree erigirse en monarca, cuando la religión hace de su capa un sayo, cuando la moral pacata y mojigata critique los excesos no consagrados. Creo que está bien traído el momento; al fin y al cabo, ¿no decimos que los clásicos siguen estando vigentes y el reflejo de entonces es la consecuencia de ahora? Solo me chirrían un poco los saltos en el tiempo o imágenes que no vienen al caso.
ver más

Flamenco en Las Tablas

Alberto Morate

Rompe el silencio el rasgueo de la guitarra. Canta, gime, llora, grita,… en las manos de Pepón Niño Manuela, Juan José Ramos, y nos empieza a envolver con su ritmo hasta que la voz profunda de Juan Debel nos eriza el cabello y sentimos el duende del flamenco en nosotros mismos.

Aparecen entonces Marisa Adame y Rafael Peral, bailaores, con sus diálogos de brazos y manos, y taconeo incesante, sus expresiones dolientes y su sensualidad acechante.

El tablao tiembla. Las Tablas aguantan el envite tarde tras tarde y noche tras noche. El FLAMENCO, así con mayúsculas, se hace fuerte, presente, vivo, emocionante.
ver más

Sara Baras, voces y versos

Alberto Morate

Sara Baras ha vuelto dando “Voces”, pero sin hacer aspavientos ni ser estridente. Al contrario, ha salido al escenario y en homenaje a unos cuantos maestros, ha sabido “distinguir las voces de los ecos” y nos ha dado un recital de poesía, de auténticos versos de baile y flamenco.

Sara Baras, con José Serrano, nos ha descrito el fuego, la sangre, la pena negra, los espejos. En Sara Baras hemos leído mariposas, la espuma del océano, el viento.

Los bailaores y músicos de Sara Baras son las voces que cantan y las voces que callan, y nosotros, privilegiados testigos, con nuestros aplausos hemos correspondido poniendo el acento.

Sara Baras es el poema entero. Es el luto, es el misterio, es el aliento. Es el corazón latiendo. Es el amor y el enfrentamiento entre hombre y mujer, es el universo pleno, es flamenco.

Es la guitarra rompiendo “las copas de la madrugada. Es inútil callarla. Es imposible callarla”. Es una letra bailando en un cuerpo bello, es un movimiento sísmico del corazón galopante a través del taconeo.

Son fuegos artificiales estallando en sonido, es una tormenta en el suelo.

Es una gota de agua erosionando el sentimiento. Es un meteorito cayendo. Es bailar en silencio, es el tiempo detenido en un momento.
ver más

Uz, el pueblo (de Job)

Alberto Morate

Uz, ¡uff!, aquí hay que andarse con cuidado, porque “en mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación”, y nada es verdad ni nada mentira, todo depende de con la sangre que se mira.

Todo parece marchar bien este pueblo de Job, ancestral de culto (no de cultura) clásico, hasta que aparece Dios o quien demonios sea y lo trastoca todo porque pide un imposible, algo que ninguna madre, en su buen juicio, haría. Pero en Uz puede ocurrir cualquier cosa inesperada porque no es una obra realista. Aunque los temas que trate sean rabiosamente actuales y de hoy en día.

Pero a partir de ahí, de esa petición irracional y desmedida, se desencadena toda la inconsciencia y el subconsciente de lo políticamente, y socialmente, incorrecto.

Desde el humor se tocan temas escabrosos como la homosexualidad y la transexualidad, la devoción religiosa, las relaciones personales y familiares, el abuso y la manipulación del  clero, los celos, el fanatismo, la ruptura de los convencionalismos.
ver más

Aladino y la Lámpara

Alberto Morate

Una de las Mil y una noches, pero una tarde. Una tarde de domingo, fresca, apetece ir al teatro. Cobijarse al abrigo de una buena historia. La de Aladino y la Lámpara, por ejemplo. En el teatro que acoge y produce y presenta las funciones infantiles por excelencia. El Teatro San Pol. El que lleva más de treinta años ofreciendo montajes de calidad aunque los espectadores sean pequeños en edad. Que no en imaginación, en ilusión, en entusiasmo. Con la sabiduría de que también a los adultos les gustará, nos gustará.

No importa que conozcamos la aventura. Julio Jaime Fischtel nos lo presenta a su manera, sabiendo, porque los conoce, cuándo a los niños hay que darles marcha, ternura, misterio, humor,.. Y José Páez la dirige con la misma delicadeza. Todos, en realidad. Los actores, la escenografía, el vestuario. Nada se descuida.

Aladino se meterá en el bolsillo que no tiene de su pantalón, pero sí de su corazón, a los espectadores. Quim Capdevila, simpático y valiente, cariñoso y decidido. La princesa de difícil nombre, Badrulbudur, en realidad, Adriana Vaquero, dulce y sencilla, no parece una princesa, sí es una gran amiga. Y el genio, Carlos London, si le hacen más bueno, nos lo comemos con satisfacción. Al igual que al simpático Víctor Benedé, que le gustan los juegos más que a un estudiante el recreo. La madre, Natalia Jara, comprensiva y temerosa. Y el malo que no es tan malo, el Visir, Miguel Cazorla, contrapunto ideal de la historia. Todos buenos cantantes, estupendos actores, mágicos personajes.
ver más

MAMMA MÍA!

Alberto Morate

¡Mamma Mía, qué espectáculo! ¡Qué despliegue de medios! ¡Qué buenas sensaciones! ¡Qué colorido! ¡Qué buen montaje!

¡Mamma Mía! no defrauda. Mantiene el ritmo, la alegría, la calidad, la creatividad.

Te dejas atrapar por las canciones, pero es que también estamos viendo teatro. Estás viendo teatro y las canciones no desentonan ni de la historia ni de la interpretación.

Todo perfectamente encajado. Coreografías, música, voces, movimiento. Las letras traducidas al castellano como si se hubieran escrito en nuestro idioma.
ver más

SALVADOR sin salvación

Alberto Morate

Cada día, cada momento, cada instante,… se forja con las historias de seres humanos anónimos, pero no anodinos. De toda clase de condición social y política. De cualquier sitio. De todas las variedades de profesiones. Pasan desapercibidos para la gran mayoría, excepto para los que les conocen e, incluso, también para estos en muchos casos.

Salvador es una de esas historias. Una historia real y, tristemente, repetida. Salvador no es capaz de salvarse a sí mismo. Salvador es un maestro que sufre un trastorno psíquico y, a partir de ahí, se desencadena toda una serie de calamidades, soledades, desencuentros, incomprensiones, críticas, rechazos, enfrentamientos,…

Un texto de Néstor Villazón que interpreta la Compañía Diego el de la Gloria, dirigidos por Rafael Boeta, que se presenta en el Teatro LaGrada y que nos tiene sobrecogidos.
ver más