El romanticismo de 24 horas en la vida de una mujer

Alberto Morate

Tres elementos hay que destacar de este sensible y cuidado montaje sobre una novela de Stefan Zweig, cuya adaptación y dirección corresponden a Ignacio García. Hablaremos de ellos.

El primero, el carácter musical de la puesta en escena. Primordial y protagonista desde el inicio, desde el primer momento. El piano, el violín y el chelo entablan un diálogo entre ellos, acompañan constantemente a los personajes y a las escenas, poniendo el énfasis en la emoción, en los silencios, en los sentimientos. Son los auténticos artífices de la historia. Son los que nos la cuentan, aunque haya un multipersonaje introductorio y conductor, que con sus intervenciones nos hace partícipes del argumento.

ver más

Muros, nadie duerme

Alberto Morate

No es un cuento. No es ningún cuento el que personas de toda condición, lugar, cultura, tengan que abandonar su tierra, sus raíces, sus sentimientos. Por la razón que sea. Por la guerra, por la precarias condiciones económicas y políticas, por intentar mejorar sus condiciones de vida.

“¿Qué soy, un hombre o un gusano?” le pregunta el huido al soldado que le apunta con un arma. ¿Qué somos? ¿Qué estamos pensando?

Se habla, hablamos de `refugiados´. Refugiados no. No buscan refugio, buscan comprensión, igualdad, libertad, justicia,… ni siquiera un paraíso, quieren un lugar para crecer, para soñar, para no sufrir, para no ser menos.

Y son muchos. Cada vez más. A pesar de los que se quedan por el camino. Pero hay que intentarlo. Y hay que vivirlo. Y hay que entenderlos.

Y Lorena García de las Bayonas, quiere hacerlo. Cada uno aporta lo que tiene y lo que puede. La directora de Muros, con dramaturgia de David Cos, nos ofrece un espléndido montaje, una emotiva puesta en escena en el Centro del Actor, en Carabanchel. Barrio obrero, barrio concienciado, espero. Refugiados cada uno en su propio subsistir cotidiano.

ver más

La boda de tus muertos, que están vivos

Alberto Morate

En La boda de tus muertosPablo Canosales destapa el tarro de las relaciones familiares dándole una visión precisamente contraria a lo que se espera en un gran acontecimiento familiar.

Se supone, es de rigor, es casi condición sine qua non, que en una boda los parientes cercanos a los novios se lo pasen en grande, con todos los nervios que conlleva, pero con el protagonismo justo y necesario. Sin embargo, el autor y director, ya desde el inicio nos presenta a la peculiar familia echándose los trastos a la cabeza. Perdidos, desorientados, individualizados, egocéntricos, incluso agresivos, frustrados. Y alrededor de la mesa del banquete, salen todas las miserias y trapos sucios y estropeados.

ver más

Mujeres que aman, dentro del III Festival Visibles

Alberto Morate

Hacer de lo invisible algo Visible y, a la par, normalizado, cotidiano, conocido, que no nos produzca extrañeza, que asumamos que esas personas y esas enfermedades están ahí, forman parte de nuestra vida y de nuestra sociedad, que convivimos con ellas. Y cuanto más se las difunda, se hable de ellas, se pidan ayudas para ellas, mucho mejor. Hasta que deje de ser algo extraño y lo asumamos como nuestro.

Ya partimos de la gran labor que hace la Sala Tarambana al programar durante todo un mes a diferentes y diversas compañías que hacen teatro, buen teatro, de manera inclusiva y necesaria, pero para provocar esa concienciación social de que hay realidades un poco más difíciles, escabrosas en muchos casos, que requieren dedicación y vigilancia, medicamentos, atención personalizada.

ver más

Últimos golpes, violencia de protervos

Alberto Morate

 

Cuando acudo al teatro quiero que todos mis poros se abran. Que mis sentidos estén alerta sobre lo que van a ver y a escuchar, a percibir, en definitiva.

Tanto si es comedia, como drama, como musical, como monólogo,… mi recepción sensitiva se pone en guardia y quiero que el autor, el texto, el director, los actores, la escenografía, la música, la iluminación, toda la puesta en escena,… me lleguen a lo más profundo. Bien para reírme, para solidarizarme con las denuncias o injusticias, para llorar con una historia conmovedora, para admirar un gran espectáculo o para comprender al personaje que encarna la actriz o actor que lo interpreta.

En Últimos golpes se me han juntado muchas de estas premisas. Un tema difícil, tristemente noticia y que no hay forma de erradicar en una sociedad que sigue siendo machista, el maltrato tanto físico como psicológico a las personas, normalmente mujeres, pero también hay niños, homosexuales, personas mayores, empleados, gente de toda condición y sexo. Me niego a llamarle violencia de género. El género es para las palabras. Nosotros tenemos sexo, condición humana. Sí, somos femeninos, masculinos o transexuales, pero no neutros ni gramaticales. Prefiero violencia machista, doméstica, de pareja, energúmena,… antes que de género. Bueno, no la prefiero, me refiero al nombre.

ver más

Guateque 69 o Lo que son las mujeres

Alberto Morate

Uno se crece cuando viene a ver obras de este calibre. Es decir, obras del siglo XVII, traídas con nuestro lenguaje, nuestra actualidad, (aunque sea del 69), y con el respeto que se merece.

Ózkar Galán, rescata con acierto y sabiduría escénica un texto al que le había cubierto el polvo de la desidia. Nadie se decidía a ponerlo en pie, ¿por qué?, nos preguntaría el más neófito en la comedia de figurón o palatina.

Es un texto donde ya en el título nos viene a indicar que las mujeres traían de cabeza a quien las tiene como algo más que simples, y Rojas Zorrilla, el autor de Lo que son las mujeres las trae a la escena con “asombro y desmesura”.

Y aquí, el adaptador y director de la obra, Ózkar Galán, lo asume como propio y en un ambiente de Guateque 69, de Eurovisión, de represión todavía, de orgullo en el pecho de la madre España, introduce sus propios versos que no desentonan ni chirrían ni suenan diferentes.

ver más

Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte

Alberto Morate

Casi con el título se escribe la crónica entera. Y aun así solo es la esencia. La mínima parte de todo lo que nos quiere contar Iñigo Guardamino con este texto escrito a base de pequeñas historias que no se entrelazan ni al final se quedan unidas por un factor común o unos personajes que tengan conexión por avatares del azar o porque el autor quiera.

Es verdad que sí hay en común lo que en su interior conlleva. Partimos de una sugerente escenografía de chaquetas grises colgando de una cuerda. La masa, todos iguales, todos monocromáticos, todos en formación pétrea. Todos secándose al sol que más calienta.

ver más

Cyrano de Bergerac, palabras de poeta

Alberto Morate

Tres personajes conforman mi bagaje literario. Tres personajes que están en mi itinerario narrativo, teatral y poético, que llevo siempre en mi fuselaje.

El primero, don Quijote, inefable Alonso Quijano, al que admiro con fervor de poeta torpe y escritor de tres al cuarto al lado de su padre, el gran Miguel de Cervantes de Alcalá de Henares, y eso que yo no soy manco.

El siguiente, una mujer, Carmen de Merimée. Gitana sevillana, libre y por mí amada. Yo también caí con sus armas de seducción y belleza, de riesgo y pasión frenética.

Y el tercero, este Cyrano de Bergerac, capaz de desenfundar la palabra para enamorar y engrandecer a la luna poética y al alma.

ver más

La Comedia de las Mentiras, al clásico estilo

Alberto Morate

Que el teatro es mentira lo tenemos asumido como verdad intrínseca. Que es verdad que vamos al teatro a que nos cuenten mentiras disfrazadas de verdad que muchas veces son más reales y verdaderas que la mentira de la vida.

Vemos decorados de cartón piedra y lo damos por buenos. Vemos actores disfrazados asumiendo roles que no corresponden con su forma de ser y decimos que son buenos. Las historias siempre son supuestos. Y cada vez nos gusta más ese teatro de falsedades bien disimuladas de verdad que nos hacen creernos lo que no es cierto.

En La Comedia de las Mentiras de Pep Antón y Sergi Pompermayer juegan con todo esto. Nos trasladan a una época pretérita del teatro latino y griego, pero situando la acción como si estuviéramos en los años sesenta del pasado siglo,  y un argumento barroco ciento por ciento.

ver más