Lavar, Marcar y Enterrar

Alberto Morate

 

De todos es sabido que en una peluquería puede pasar casi cualquier cosa. Simplemente por lo que cuentan peluqueras y clientas. Hablo en femenino, pero bien pudiera decir lo mismo de las llamadas peluquerías de caballero. Aunque está muy extendido ya el que sean unisex o mixtas. El caso es que ahí, en ellas, se chismorrea, se afirma, se jura y se conjura, se pone la mano en el fuego, se critica, se alaba, se arregla el mundo o se despotrica. Eso, a ojos vista. O mejor dicho, a pelos despeinados.
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