Circo Mágico, mágico circo

Alberto Morate

Ya desde el inicio te envuelve una atmósfera de encanto, de cierto misterio, de magia blanca. Un recinto muy bien acondicionado. Una biblioteca te saluda ¡hola!, ¿hay algo más mágico que un libro? Un bosque encantado de acogerte con una sonrisa y un ambiente plácido. Un grupo de música para hacer que el sonido también sea parte de los sentidos. Mercadillos, paseos, la gente perpetuándose con fotos.

Dentro de la carpa circense, la luna presidiendo este espacio maravilloso. Y Saturno, con sus anillos dispuestos a bailar el hula hoop si hiciera falta. Ruinas, un laboratorio, una escalera de sabiduría, un telescopio, y un árbol sabio que nos habla deseándonos lo mejor para todos, para este año y para no quedarnos anquilosados.
ver más

Los Morancos, Antónimos y no anónimos

Alberto Morate

 

 

César Cadaval y Jorge Cadaval, monta tanto, tanto te monda, Jorge Cadaval y César Cadaval, tanto monta, montaje estrafalario. En el buen sentido de la palabra. Nada Antónimos, compenetrados. Nada anónimos, conocidos y venerados. Teatro lleno, carcajadas que resuenan y aplausos frenéticos.

Se presentan tal cual son ellos, los personajes asimilados, la realidad de ellos y la ficción de sus cuentos, de sus gags, de sus inventos y juegos de palabras, de sus diálogos extremos. Lo que cuentan exagerado. Despellejando sin sutilezas a políticos y famosos de medio pelo.

Las gracias chabacanas, que es lo que le gusta al pueblo. Los gritos de Omaíta y Antonia, televisivos y pendencieros. Una historia personal eterna donde improvisan y se ciñen a lo preparado antónimamente, para hacer gala del título, aunque no venga mucho a cuento.

Chistes viejos, pero que siguen haciendo reír, porque la gracia está en cómo se cuentan y en qué momento. Las canciones de éxito retocadas las letras para acercamiento de la ironía, de la crítica, de la realidad social y política tomada con gracejo.

Dos horas en el escenario y el público tan contento. Todo un éxito.

Toc Toc, ¡adelante!

Alberto Morate

Vivir con un TOC, Trastorno Obsesivo Compulsivo, no debe ser nada fácil. Ni para quien lo padece ni para quien está cerca del mismo. Sin embargo, Laurent Baffie escribe una comedia hilarante, llena de ritmo, de diálogos ágiles y frescos,… agrupando en una sola sesión y en una única sala a seis individuos que dejados solos, aparentemente, por su psiquiatra, deberán intentar comprenderse y se intentan ayudar de una forma muy peculiar. Tan peculiar como lo son ellos.

La versión española la firma Julián Quintanilla, y la dirige Esteve Ferrer, que también interpreta al personaje obsesionado con el cálculo y los números. Será el alma de ese grupo que se mueve por impulsos repetitivos. El que se le escapan los insultos, la beata que tiene que comprobar cada acción que hace y nunca está segura, la que lo repite todo dos veces, el que no puede pisar ninguna línea y la que tiene aversión a bacterias y bichitos y necesita lavarse constantemente y no admite contacto físico.
ver más

Usted puede ser un asesino

Alberto Morate

No puedo escribir nada de la obra Usted puede ser un asesino sin antes mencionar a su autor: Alfonso Paso. Prolífico donde los haya, tuvo que pagar el precio del éxito y de la repudia por partes iguales. Es lo que tiene escribir tanto. Y lo que tiene ser hombre de éxito y que sus obras estuvieran en cartel simultáneamente en diferentes teatros. Que se crean envidias. No se puede negar que Alfonso Paso conocía bien, no solo la estructura dramática, sino la fibra cómica que hacía que sus espectadores rieran a mandíbula batiente. Era avispado, inteligente, sagaz, oportuno, egocéntrico, divertido e ingenioso. Pero como su finalidad última y casi exclusiva era hacer reír, posteriormente no ha tenido ese halo casi mítico de las obras de Miguel Mihura con su deje melancólico y social, de Víctor Ruiz Iriarte más poético y quizá crítico, de José López Rubio o de Antonio Lara ‘Tono’.

Sin embargo, en el año 1958, que es cuando se estrena Usted puede ser un asesino, Agatha Christie tiene en cartel Una visita inesperada y Veredicto, compitiendo con ella en el ámbito de los asesinatos, del misterio, de las investigaciones por resolver. Alfonso Paso, a modo de ironización de los argumentos detectivescos, crea esta comedia, perfecta en sus personajes, inverosímil en la trama pero con la lógica de la literatura de misterio y el suspense donde la solución no tiene por qué ser la esperada.

usted-puede-ser-un-asesino

ver más

Se buscan amores minúsculos

Alberto Morate

Los personajes se van presentando como si nos dijeran su currículum vitae. Pero en el que el dato fundamental es cómo sienten el amor. No quieren conseguir un mejor estatus social sino personal, anímico, emocional. Buscan el amor verdadero, no tanto el amor perpetuo, no el amor grandioso y heroico, buscan el amor cotidiano, el chiquitito, el que se construye con los pequeños detalles, en el día a día, en los silencios y en las palabras arrepentidas, en las ausencias y en los encuentros buscados, el amor de estar bien sin necesidad de flotar en nubes idílicas, el amor de las sonrisas.

amores-minusculos

ver más

¡Qué DELIZIA!

Alberto Morate

delizia

En principio Delizia, que se representa en el Teatro Bodevil, tiene como excusa la presentación en un restaurante de diferentes platos a través de su chef, su cocinera, su maître, sus camareras, sus pinches, su encanto, su degustación culinaria, sus sorpresas delicatessen,… Sin embargo, a poco de comenzado el espectáculo lo que haremos es un recorrido a través del tiempo con las músicas, canciones, coreografías, acrobacias, de diferentes lugares y estilos.

Mientras tanto, nos irán ofreciendo un real y auténtico menú italiano aunque el risotto resulte trampantojo y sea pasta, la panceta sea ibérica y el pollo y la ternera pueda ser (un suponer) europeo y americana respectivamente.

ver más

ÉXODO, refugiados sin refugio

Alberto Morate

exodo

Caminan huyendo hacia la noche y hacia la nada. A veces caen en trampas, en zancadillas, en tiros perdidos que no los buscaban… Duermen en zanjas, sobre colchones de ladrillos derruidos y ratas. No dejan de soñar aunque ya no les queden más lágrimas. Se apoyan y se traicionan, el hambre es muy mala. Se abrazan para protegerse del frío y no sentirse fuera de casa.

ver más

Palabras Encadenadas, vidas torturadas

Alberto Morate

palabras-encadenadas

Confieso que había leído el texto Palabras Encadenadas hacía varios años y ya entonces anoté a lápiz al final del mismo: “Dura. Fuerte. Muy bien construida. Nos va metiendo en la tela de araña y cuando creemos poder salir estamos aún más inmersos. Muy interesante”. Y después la fecha que ahora no viene al caso.

ver más

La Cavernícola, condenados a entendernos

Alberto Morate

la-cavernicola

Un mundo solo de hombres estaría abocado a la destrucción. Y hubiera sido un mundo desordenado, sucio, caótico. Claro, un poco como ahora, porque sigue primando una sociedad gobernada por seres masculinos. Un mundo solo de mujeres, posiblemente, también se hubiera destruido solo aunque, eso sí, mucho más limpio y con cada cosa en su sitio. Eso, salvando el escollo de cómo hubieran hecho para procrear y mantener la estirpe. En conclusión, que hombres y mujeres se necesitan, se atraen, se repudian, se quieren, se odian, se gustan y se disgustan.

ver más

El Cabaret de los Hombres Perdidos

Alberto Morate

el-cabaret

Hay veces que al autor se le escapan los personajes, como escribió en su día Pirandello, y deja de tener control sobre ellos. Hay veces que el autor cree tener el destino de las vidas de sus personajes en las manos y en el pensamiento, pero algo en ellos les hace rebelarse. Hay veces que los personajes son tan reales que quisieran estar vivos siempre.

Pero, ¿qué pasa cuando esos personajes se pierden en el laberinto de la duda o pretenden cambiar el destino de lo que el autor había pensado para ellos?

En El cabaret de los hombres perdidos se parte de un mundo miserable, escondido, fuera del circuito de lo convencional y las buenas maneras. Hay otras vidas, otras realidades, otros sentimientos, y no son peores (ni mejores) que los correctamente establecidos.

Los personajes creen que pueden salir de esa miseria, de ese inframundo, de la sordidez, de la soledad, del desamparo, de la angustia vital de lo que les está permitido.

Hay, en el libreto de Christian Simeón y en su adaptación a la realidad ibérica de Jorge Roelas, un mundo neblinoso, unas luces oscuras, una desnudez en carne viva. Pero también muchos guiños de humor, de juego, de complicidad con el espectador, de musical desgarrador, de teatro cruel, de parodia, de vodevil, de transgresión y de esperanza, pero no a partes iguales, porque pesa más lo dramático, aunque le quiten el hierro candente necesario para no quemarse en las emociones.

Poco a poco la obra va ganando en ritmo y en sensaciones. Vamos tomando cariño a los personajes a medida que los vamos conociendo, que se nos hacen familiares, que comprendemos sus penurias. Se nos van grabando en la piel al igual que al muchacho que solo quería ser cantante de éxito y triunfar como persona. Y los actores contribuyen, a pesar de sus intentos de distanciamiento y acercamiento, de sus provocaciones veladas y directas, a que la historia sea dura por su texto, complaciente en sus canciones, distinta por su forma de presentarla. Ignasi Vidal, Cayetano Fernández, Armando Pita y Ferrán González los interpretan creíbles e irónicos, divertidos y tremendos, atroces y humanos.

Grande este musical no al uso, excelentemente acompañado al piano por Germán Kucich. El director, Víctor Conde, nos relata esta historia amarga con guindas de frescor que proporcionan efectos secundarios, como los pintalabios que dejan manchas de carmín delatoras.

Nadie elige su destino, nadie puede cambiarlo, a no ser que entremos en un lugar siempre abierto donde se encuentran seres humanos perdidos que buscan ser comprendidos.