CHEFS, ¡oído cocina!

Alberto Morate

Aunque aquí más que ¡oído cocina!, es ¡reído cocina! Yllana vuelve a coger un tema candente por los fogones y pone en la parrilla toda la asadura de los entresijos de los nuevos programas de televisión culinarios y las estrellas mediáticas y “michelínecas” que campan por nuestros medios comunicativos. Los Chefs de la pantalla plana, los platos hondos y los cuchillos relucientes.

Destripan, cortan, deshacen, deshuesan, cuecen, fríen,… y preparan diversos ‘esqueches’ en forma de platos preparados dispuestos a que los degustemos con diversión e hilaridad mayúscula. Y nos damos un atracón de carcajadas.

Como entrantes, tres cocineros a los que el ‘gran chef’ supervisará y dará su toque especial, casi mágico, para convertir un simple plato de verduras, en flamante cubo de Rubik, o en lo que se tercie. De primero, y ante la maldita competencia, el chef tiene que recurrir a su familia italiana para que le saque del apuro de su decadencia, y de ahí visitaremos Japón, Francia, y las grandes gastronomías internacionales. De segundo, no podía faltar la crítica al crítico, que el público deguste de exquisita boca unos espaguetis especiales, y que veamos qué se cuece en las cocinas, aunque sería mejor no saberlo en muchas ocasiones.

Todo ello aderezado con pimienta picante que le ponen los actores gestualmente, la sal necesaria para desternillarte y la dulzura proporcionada cuando la situación lo requiere.

David Ottone y Fidel Fernández en la dirección siguen dejando bastante libertad de improvisación a sus actores, aunque estos, disciplinados, sacan todos los platos a tiempo y bastante calientes. César Maroto, Carlos Jano, Antonio de la Fuente, Susana Cortés,… se divierten y nos lo hacen pasar de rechupete, sin pronunciar palabra coherente, hincándole el diente a ese espíritu culinario que tanto impera últimamente. Incluso ralentizan alguna escena para que podamos apreciar sin perder detalle, el proceso de creación del movimiento que los lleva a hacernos reír con el riesgo de que se nos revuelva la tripa de tanto moverla con nuestras carcajadas incesantes.

La cocina está preparada, los ingredientes bien mezclados, la mesa puesta, los comensales dispuestos,… la cena del teatro está servida. Siéntense y prueben.

Pagagnini, todas las notas musicales

Alberto Morate

DOminando el escenario cuatro virtuosos un poco trastocaDOs, pero con sentiDO musical de toDos los estilos. Con DOnosura y enormes DOsis de humor.

REvisten el espectáculo de risas. REales, REsueltos, REspetuosos con la música y lo que están haciendo, que es REalizar un espectáculo hermoso, entREtenido, REcomendable por toDO.

MIentras tocan, hacen gestos, expresan, MImetizan, pueden bailar un MInué, o ejecutar una MIscelánea de músicas de todos los tiempos, estilos y lugares diversos.

FAbrican un espectáculo FAbulosamente FAntástico. Y lo hacen FÁcil, como si no les costara el esfuerzo.

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