De hombre a hombre

Alberto Morate

Los entiendo. Entiendo al profesor y al alumno. Entiendo los miedos y las reticencias. Entiendo la pasión y las ganas de uno y otro. Entiendo lo difícil del caso. Entiendo la ilusión también. Entiendo que no haya tiempo para los dos. Que uno quiera salir huyendo. Que el otro vea su esperanza como cielo abierto. Entiendo la falta de libertad y la necesidad de esconderse, de hablar en metáforas, de ocultar y, al mismo tiempo, vocearlo al viento.

Entiendo las palabras que se lanzan, la dialéctica, los ejemplos, que el alumno se convierta en maestro, que el docente quiera volver a correr ciertos riesgos.

Esta es una obra valiente. Difícil. Sensible. Real. Íntima. Donde se tornan los roles de los personajes y el más joven enseñará al adulto a enfrentarse a sus sentimientos. Donde el enseñante verá sus esquemas rompiéndose.

De hombre a hombre es un texto de Mariano Moro Lorente, donde afronta el tema de una atracción no solo sexual, sino también intelectual y, sobre todo, de sentimientos. Lo dirige Lioba Herrera con gran acierto. Con la sensibilidad de quien también comprende lo que les pasa a los personajes por dentro, lo que no se dicen, el futuro imperfecto. Y César Yanes y Leandro González defienden sus personajes con la conciencia de actores que creen en lo que están haciendo. Y así lo transmiten, así lo viven, así lo están sufriendo.

Suenan canciones. Música que ilustra este poema desgarrador, este drama de pensamientos inquietos, de búsqueda, de futuro, de miedos. La compañía canaria Insularia trae un bagaje de buen hacer y algunos premios. Se presentan en la sala Tarambana y van girando la obra desde su texto primigenio en Argentina, pasando por el archipiélago, hasta recalar en Madrid, en Oropesa (Toledo), en Bolivia, y en todos aquellos escenarios con un aforo que esté dispuesto a presenciar una obra de buena temática y excelente texto.