Refugio, de palabras y silencios

Alberto Morate

Por la boca muere el pez. Por la palabra y los gritos, lo que se dice y lo que se calla, lo que se habla y no se entiende, lo que aparenta y lo que se siente.

Esclavos de las opiniones que se vierten, de lo que se dice y no se hace, de lo que se desdice y se rectifica, de lo que nunca tenía que haberse pronunciado.

Miguel del Arco toca con Refugio algunos temas que se entrelazan, que llevan de una cosa a otra, a mostrarnos una democracia interesada y no real, a una familia desestructurada pero aparentemente arraigada en lo social, de una conciencia que remuerde.


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