El caballero de Olmedo, más que una obra

Alberto Morate

“Que de noche le mataron

al Caballero,

la gala de Medina,

la flor de Olmedo

Una obra que, sabiendo desde el principio lo que va a ocurrir, te mantiene en vilo. Una obra con un verso sencillo y bello.

Una obra de oscuridad y muerte, pero alegre y vital como ninguna.

Una obra dramática con elementos cómicos como solo sabía hacerla Lope de Vega.

Una obra con un coro trágico que anuncia un destino inexorable.

Una obra romántica de amor imparable.

Una obra de lenguaje y palabras que también hieren como espadas.

Una obra que recoge los elementos más destacables del Arte Nuevo de hacer comedias.

Una obra donde las sombras hablan y son un personaje.

Una obra donde está Lorca y José Caballero, La Barraca, el teatro del pueblo.

Una obra de la Compañía de Teatro Clásico y Noviembre y Eduardo Vasco.

Una obra de envidias y celos, un mal endémico.

Una obra donde Daniel Albadalejo y Arturo Querejeta están inmensos.

Una obra donde el resto del elenco está también cargado de emociones e interpreta de maravilla el verso.

Una obra de pasión y de misterio.

Una obra con alusiones a La Celestina en su personaje y en el collar donado como premio.

Una obra con noble caballero y caballero rastrero.

Una obra donde el sueño premonitorio no hace al protagonista retirarse de su empeño.

Una obra con dama y con hermana, con padre y con soberano, para no ser menos.

Una obra de referencia y estudio del teatro bien hecho.

Una obra con una puesta en escena delicada y buen ritmo, elegante y excelente texto.

Una obra que uno nunca se cansa de ver si nos la ofrecen con tanto talento dentro.