La colonia de vacaciones

Alberto Morate

El mundo da vueltas y gira alrededor de sí mismo y dentro de él, nosotros también giramos y giramos hasta toparnos con una realidad diferente o vista desde otros ángulos.

Y salen elementos de los que estamos insatisfechos, aunque queramos disimularlos yéndonos a La colonia de vacaciones, pero allí saldrán nuestros más escondidos y recónditos fantasmas, nuestros miedos, nuestras represiones y nuestros deseos más ocultos. Veremos cadáveres viviendo. O una confusión entre yoes y túes, entre nosotros y vuestros.

Podremos convertirnos en ratas o asesinar a martillazos a nuestros congéneres. Y obtendremos desprecio. E insatisfacción, lucha de poder, represión,… aunque parezca que estamos coordinados, que todos pretendemos lo mismo, que buscamos el descanso de lo eterno.

Javier Montero de Teatro del Barrio, escribe y dirige este texto cuasi experimental, de juego de palabras y conceptos, un monólogo a tres, una manifestación del yo interno. Y lo ponen en pie asumiendo sus roles, Coral Ros, Roberto Bezos y Ulka B.

Se agitan, se mueven, se convulsionan, y se muestran estáticos y pétreos. Van desenrollando tan difícil dramaturgia de negro sobre negro, y de rojo sangre, y de cuerpos que interpretan al compás de las ideas que van surgiendo deslavazadas de los labios y las voces disconformes con lo que tenemos, pero que no dejarán de buscar un lugar eterno para pasar las vacaciones y descansar, cuando se pueda, de lo convencionalmente predispuesto.