Cielo Santo Cabaret

Alberto Morate

 

Las puertas del cielo se abren, pero no es san Pedro quien hace de cancerbero. Es Inés León quien nos invita a pasar a mejor vida. Mejor vida en el sentido de disfrutar, de ser un poco transgresores o pícaros, picantes, atrevidos, descarados, arriesgados, intrépidos, decididos, divertidos, acróbatas, artistas, y un poco ángeles, pero también demonios revoltosos, luz y magia, canción, baile.
Todo eso podremos encontrar en este cabaret de andar por las nubes, de bajar a las partes pudendas, de llevar al límite contorsiones con el cuerpo.
Hay riesgo. Riesgo de que un globo gigante explote, o de que nos mojen con el agua bendita de una ninfa que vuela y nos salpica, de que nos saquen a partir un palo con el trasero o de que dos amantes se sostengan con el equilibrio de un punto de sujeción del cuerpo. Hay humor en un Cupido egocéntrico y duende revoltoso que trastoca todo. Hay voz de un par de buenas canciones, y querubines voladores de perfectas sincronizaciones.
Todo mientras te tomas una copa y se pasa el tiempo como quien no quiere la cosa. Como si estuvieras en el Santo Cielo, pero en la trastienda de los grandes salones, en la carpa de un espacio “ClanDestino”, donde solo se permite la entrada a los que tienen ganas de vivir a tope.
Allí sufren placer, viven y sienten, Wilbur Víctor, Desko Amat, la propia Inés León,… y todos los que, por un casual o no, se acerquen a este cabaret de estrellas relucientes.