Circo Mágico, mágico circo

Alberto Morate

Ya desde el inicio te envuelve una atmósfera de encanto, de cierto misterio, de magia blanca. Un recinto muy bien acondicionado. Una biblioteca te saluda ¡hola!, ¿hay algo más mágico que un libro? Un bosque encantado de acogerte con una sonrisa y un ambiente plácido. Un grupo de música para hacer que el sonido también sea parte de los sentidos. Mercadillos, paseos, la gente perpetuándose con fotos.

Dentro de la carpa circense, la luna presidiendo este espacio maravilloso. Y Saturno, con sus anillos dispuestos a bailar el hula hoop si hiciera falta. Ruinas, un laboratorio, una escalera de sabiduría, un telescopio, y un árbol sabio que nos habla deseándonos lo mejor para todos, para este año y para no quedarnos anquilosados.

Astrología, los planetas girando sobre nosotros, estrellas, elfos, hadas, bufones, seres fantásticos, magos, saltimbanquis, unicornios,… Nos introducirán en un mundo mágico, imposible, casi de locos, poetas, contorsionistas no rotos, hombres de piedra y nieve, mujeres que andan por el techo, seres que vuelan un poco.

Circo mágico, “Creadores de sonrisas”, de ilusiones, de sueños, de bailes, de cuerpos en el límite de la coordinación y la resistencia, la belleza de la luz,… todo se conjura para formar un espectáculo elegante y misterioso. Hasta los espectadores pueden convertirse en protagonistas y recibir un aplauso cariñoso.

El vestuario es fabuloso, cuidado hasta en los más mínimos detalles; en los oscuros aparecen y desaparecen como por arte maravilloso, los elementos de un mundo distinto que nos abre los ojos.

Hay sorpresas, humor, canciones, el más difícil todavía, conjunción entre todos los artistas que conviven en este mágico circo de emociones y tiempo detenido, el universo de otro modo.

No queremos que termine la fiesta, niños, padres, abuelos, personas de toda condición y de diferentes rincones del orbe que por más de dos horas nos dejamos atrapar por la magia que nos ofrecen estos elfos, duendes y gnomos.