Lisístrata Cabaret

Alberto Morate

 

Desde que el mundo es mundo y desde que el sexo es sexo. A la par, yo creo que crecieron. Por eso, entre otras cosas, se ha ido poblando este planeta pequeño. Aristófanes ya sabía de eso. Y de teatro. 400 años antes de Cristo y ya se preocupaba por guerras, la del Peloponeso, por ejemplo, y en clave de humor escribe y representa argumentos relacionados con estos hechos. Y también, como hoy en día, hay obsesión por el sexo.

En Lisístrata se plantea algo impensable en ese momento. Que si la guerra no acaba, las mujeres no satisfarán el deseo de sexo de sus hombres. Que ya está bien de dejarlas solas, volver, echar uno rápido, y volver corriendo a partirse el ego. Lisístrata consigue convencer a sus correligionarias de que no practiquen más sexo mientras no se firme la paz y todos sus derechos. Huelga de sexo, de lo más difícil de llevar a buen término. ¡Qué bueno!

Y Carlos Manzanares Moure, con su Compañía Trece Gatos, desde el Centro Cultural El Mariano, le da una vuelta de tuerca y transforma a esas mujeres y al espectáculo en un escenario cabaretero. Lisístrata Cabaret es un lugar para pasarlo en grande. Para dejarnos seducir, para alimentarnos de deseos.

Con un humor fino y sutil, sin chabacanismos ni chistes fáciles, consigue que pasemos un buen rato. Poniéndole su sello personal de ironía, de música, de baile, de participación del público, de juego.

Desde el principio estamos implicados, aunque disimulemos cuando se dirigen a nosotros para consultarnos o pedirnos opinión al respecto. Para salir al escenario y no ser menos que ellos. Todo con elegancia y sarcasmo. Desde las situaciones cómicas pasando por el lenguaje obsceno. Desde la insinuación sensual de las chicas hasta la interpretación de las actrices en hombres por falta de masculinidad en el género.

Y todas ellas, (y un ello), cumplen a la perfección las directrices de este sujeto que se pone al frente para contarnos a su modo el desastre que sería dejar de tener sexo. Movimiento, baile, subidas y bajadas por todo el espacio escénico, sin olvidar el texto, aunque se permita licencias, ¡cómo no hacerlo!

Raquel León, María Díaz, Ángeles Laguna, Elena Sanz, entre otras (y otro), sacan todo su desparpajo, las enseñanzas de Carlos, las ganas de interpretar bien, su simpatía, su seducción, sus encantos al completo. Y nosotros, disfrutando y pensando que es mejor que no nos hagan una huelga de sexo, que nos conformamos con verla como testigos sin oprobios, mientras reímos en este nuevo montaje de Trece Gatos locos.