Cuento de Navidad, siempre

Alberto Morate

 

Hay cosas que se repiten periódicamente y no importa que suceda. Al contrario, si en una época faltan, se echan de menos y se recuerdan con nostalgia. En el período de Navidad es también lógico que se arraiguen ciertas tradiciones.

Entre ellas está recordar el gran argumento del insigne y estupendo escritor Charles Dickens con su Cuento de Navidad. Esencia pura de ese espíritu benevolente que nos acompaña en estas fechas de reencuentros, de deseos de felicidad, de regalos, de ayudas a los necesitados, de villancicos y de nieve, de balance de todo un año, de propósitos nobles y de mejora,…. En definitiva, la Navidad con todos sus alicientes.

Y, por tradición, poner en pie esta historia de una manera o de otra, nos hace reflexionar sobre las relaciones sociales, sobre penurias y soledades, sobre necesidades, arrepentimientos y quereres.

Teatro San Pol, y su compañía La Bicicleta nos lo traen de nuevo, como no podía ser de otra forma y con toda la garantía de un espectáculo más que solvente. De siempre, este equipo artístico ha cuidado a los espectadores más pequeños ofreciendo lo mejor que tienen. Tratándolos como debe ser. Con el respeto tan absoluto como se merecen. Y lo hacen con este Cuento de Navidad en versión de Julio Jaime Fischtel y dirección de Quim Capdevila.

Muestran una auténtica joya de representación teatral. Desde su escenografía, de Pablo Almeida, pasando por el vestuario, de Denitza Deneva, la iluminación de Nicolás Fischtel, hasta la coreografía de Juan Rua y Georgina Cort y la música de Tchaickovsky. Todo encajado, tratado con delicadeza y cariño, envuelto como un gran regalo de Navidad hacia aquellos que ellos quieren.

Pero dentro de ese paquete tan vistoso, una interpretación encomiable, una historia grande y emocionante. Los actores cantan, bailan y se muestran generosos en sus papeles. El sr. Scrooge, el ‘paparruchas’ enorme, que con su voz amedrenta e impone, pero que sabe después dotar a su personaje de la alegría que le embarga al apoderarse de él esos espíritus que le advierten y le humanizan de golpe. Y todo el resto del elenco que se entrega con generosidad y se les nota que disfrutan para transmitirnos el amor por lo que hacen y sienten. Víctor Benedé, Albert Suárez, Natalia Jara, María Arévalo, Sara Fandiño, Miriam Arias Pérez y Jaime Páramo coordinados y elegantes, cercanos y atrayentes.

Un placer asistir a este estupendo montaje, y que disfrutarán por igual adultos, peques y adolescentes. Una historia sensible bien tratada y trabajada, aunque ya la conozcamos, aunque sea una historia de siempre.