Castigo ejemplar, yeah

Alberto Morate

La obra empieza con una intriga. Un misterio. Una invasión ilegal de un espacio privado. Un allanamiento de morada. Un delito contra la propiedad. Y lo que puede parecer del género negro, de argumento policíaco, en realidad es algo tan cotidiano que se nos olvida que también puede resultar asunto de gánsteres y mafiosos.

Sin embargo, estamos vigilados. Estamos controlados, nada queda al azar, todo está bien estructurado. Unos padres que pretenden proteger a su hijo de diez años, cuando los desprotegidos son ellos. Mientras se pretende encubrir los delitos, borrar las pruebas, eliminar las acusaciones de cargo,  todo se volverá en contra de ellos, serán ellos el objeto de un expediente poco claro.

Ocurre a menudo. Hoy defendemos a ultranza las malas hazañas de alumnos que se crecen por romper la norma y, en realidad, estamos formando seres egocéntricos y poco solidarios, que se convierten en líderes, pero en sentido contrario, para lo malo. Y los padres no admitirán un fracaso. No querrán entender que no ayudan de esa manera a sus vástagos. Pero la institución que los acoge, al no poder controlarlo le hará héroe, se lo llevará hasta su bando. Todo bien medido y estudiado. Porque aquí nadie se libra del pecado.

Y si hay que dar un Castigo ejemplar, yeah que sea en realidad un premio meditado. Texto y dirección de Iñigo Guadarmino, indaga en esas permisividades actuales de los padres hacia sus hijos, en las relaciones personales, en las manipulaciones de un lado y de otro lado, en el control férreo al que nos someten y al que nos vamos acostumbrando.

Rodrigo Sáenz de Heredia y Natalia Díaz, hacen la pareja perfecta, la que no se lleva bien, la que se engaña, la que antepone el amor de su primogénito, pero no tiene pudor en meterlo en un internado porque no pueden hacerse cargo; la pareja que está dispuesta a violar la normativa con tal de que su hijo salga bien parado. Aunque ellos acumulen heridas, desengaños, aunque sus mundos estén cada vez más separados. El bien del hijo lo merece, cuando sean mayores, se verán recompensados, y si no es así, podrán presumir de haber dado al mundo una criatura que ejercerá el mando, tarde o temprano.

Estupenda interpretación para un texto acertado y ácido. Reflejo de que si no estás con el sistema, tendrás un Castigo ejemplar, solo se pueden permitir tres fallos, es necesario sufrir, tragarse los mocos y seguir marcando el ritmo y el paso, yeah.